Page 5 - Visita Ronda
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Taurino, que ha sido desmontado (parece que en fase de nueva ubicación) y sustituido
                      por una sucinta y moderna exposición de los propietarios de la Plaza, la Real Maestranza
                      de Caballería de Ronda.


                                  Haciendo una breve historia del recinto, digamos que en 1.769 el Ayuntamiento
                      cedió a la Real Maestranza los terrenos para que construyera una plaza de toros en el
                      lugar llamado Hoyanquilla, que entonces estaba deshabitado, sin permiso del Rey.
                      Comenzó la construcción y en 1.780, por hechos consumados, la Casa Real permitió que
                      continuaran las obras. Finalizado el primer piso de gradas con sus arcos de piedra, en
                      1.784, los rondeños se indisponen con los maestrantes y paralizan las obras; aun así, se
                      pudo celebrar el primer espectáculo taurino el 12 de mayo, que terminó en tragedia, al
                      derrumbarse 16 arcos en construcción, “por el forcejeo de un soldado de milicias con una
                      de las columnas, muriendo él y 9 espectadores más, con más de 12 heridos graves y 37
                      contusos”. Por fin, gracias al arquitecto Martín Aldehuela, se terminó el segundo piso y,
                      en 1.785, se inauguró la Plaza, que se realizó con piedras de la cantera del Toro y madera
                      de Pinsapo.



                                  En la actualidad, la Plaza de Toros, propiedad de la Real Maestranza de Caballería
                      de Ronda, se utiliza más como atracción turística, ya que son escasos y muy limitados los
                      espectáculos taurinos que en ella se desarrollan. El único evento taurino de importancia
                      es la Corrida Goyesca en el mes de septiembre, coincidiendo con la Feria de Pedro
                      Romero. Siendo plaza de tercera categoría, con un limitado aforo, la concurrencia es
                      masiva y encontrar una entrada para este espectáculo se ha convertido en una aventura
                      que hay que comenzar con mucho tiempo de antelación.




                                                  JARDINES DE BLAS INFANTE














                                  A la salida de la Plaza de Toros nos encontramos en los Jardines de Blas Infante,
                      que tienen unos excelentes miradores al borde del Tajo.



                                  En este recinto hay instalado un antiguo “quiosco de música”, de hierro, que posee
                      un bonito diseño. Su utilidad es de adorno, pues no es corriente que la Banda de Música
                      realice aquí sus conciertos.
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