Page 7 - Visita Ronda
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Su fábrica es de piedra y cuenta con tres ojos. El primero, e inferior, deja paso a las
                      aguas del Guadalevín: encima de él, se centra el más esbelto que sostiene un bello
                      recinto, con sendos balcones a ambos lados que se asoman al abismo, que ha tenido, a lo
                      largo de su historia diferentes utilidades; otros dos ojos laterales rematan su bellísimo
                      diseño. Sobre ellos discurre la calzada que une las dos partes de Ronda. Se defiende del
                      abismo con trabajados muros de piedra y huecos discontinuos, tapados con rejas de forja
                      rondeña diseñadas de tal manera que permite contemplar el fondo del precipicio sin
                      riesgo de caída.


                                  El recinto existente entre el arco central y la superficie del puente, tiene acceso
                      desde un ojo lateral, mediante una estrecha y empinada escalera. En una época fue
                      utilizado como cárcel; con posterioridad, alrededor de 1.970, existía un mesón
                      restaurante, servido por camareros vestidos de bandoleros. Era un bello rincón típico de
                      la gastronomía rondeña del siglo pasado que hoy no existe. Su acceso para ser visitado en
                      la actualidad es a través de una escalera metálica, que sustituye a la antigua escalera de
                      piedra, que nos lleva al primer ojo del puente.



                                  Una vez situados sobre el puente, podemos apreciar el espectáculo que nos ofrece
                      la profundidad del río encauzado entre sus hondas paredes verticales, las casas colgantes
                      y el restaurante Don Miguel con sus terrazas para disfrutar de su esmerada cocina
                      asomados en el borde del Tajo.



                                                CONVENTO DE SANTO DOMINGO


















                                  Al atravesar el Puente Nuevo, nos topamos en la acera de la izquierda con el
                      edificio del Convento de Santo Domingo, que tras las obras de restauración se convierte
                      en un caserón destinado a actividades municipales.



                                  Este antiguo convento fue mandado construir por los Reyes Católicos en 1.485.
                      Cuenta la leyenda que aquí estuvo el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, aunque
                      no es cierto ya que el citado Tribunal no tuvo nunca su sede en Ronda, si bien mantenía
                      una casa donde los inquisidores locales tenían su sede y que estaba en la calle Ramón y
                      Cajal, más conocida por los rondeños como calle Cruz Verde debido, precisamente, a la
                      Inquisición. La Portada de esta casa (hoy desaparecida) se puede contemplar, después de
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