
Este documento describe una solemne procesión religiosa en la que se trasladaron las Sagradas Imágenes de Nuestra Señora, San Ignacio y San Francisco Javier, acompañadas por ramas, ornamentos y una pompa que revela la intensidad del fervor colectivo. El texto menciona la participación del Comisario, encargado de coordinar el acto, y el remate con una misa celebrada en un espacio de gran relevancia. Aunque muchas partes del manuscrito están deterioradas, se percibe que el evento fue considerado parte del Patrimonio del Capítulo, lo que sugiere su importancia institucional y espiritual. La repetición de fórmulas y nombres, aunque hoy ilegibles, apunta a una crónica que buscaba dejar constancia de cada paso, cada gesto, cada símbolo. Este tipo de registro no solo documentaba la devoción, sino que también reforzaba la identidad de la comunidad, que encontraba en estas ceremonias una forma de reafirmar su fe, su historia y su pertenencia.