Legajo 48

 

Este manuscrito narra un episodio envuelto en un tono casi legendario, donde los milagros y señales divinas sirven como marco para una historia situada en tiempos del rey don Pedro de Castilla. El texto presenta a un monarca poderoso, temido y respetado, rodeado de sabios médicos judíos cuya ciencia y habilidad despertaban admiración. Entre ellos destacan Don Samuel, médico del rey, y su hijo Don David, ambos descritos como hombres de gran saber, capaces de realizar maravillas con sus conocimientos. A su lado aparece también Don Abraham, otro médico amigo de la familia, con quien compartían estudios, secretos y prodigios. La narración, impregnada de un tono moralizante, pretende mostrar cómo la sabiduría humana —incluso la más extraordinaria— se entrelaza con la voluntad divina, y cómo los prodigios atribuidos a estos hombres servían para fortalecer la fe de los creyentes y conmover a quienes dudaban. El relato, denso y antiguo, conserva el eco de una época en la que ciencia, religión y maravilla convivían sin fronteras claras, dando lugar a historias que buscaban enseñar tanto como asombrar.

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