Legajo 47

 

Este documento ofrece una mirada íntima a la vida religiosa del convento, destacando la figura del Padre Juan Camero, predicador mayor, cuya devoción y ternura al repetir indulgencias lo llevaron a ser consultor del Santo Oficio. Junto a él, otros personajes como Don Blas y Don Bartolomé son recordados por su fervor. El texto describe con detalle las capillas del convento: la segunda, dedicada a Nuestra Señora, alberga una imagen de bulto venerada por la comunidad; la tercera, consagrada a Santa Catalina, se distingue por su nicho decorado y una imagen de Cristo de gran belleza; la cuarta, dedicada a San Andrés, presenta una figura de tamaño natural, de semblante benigno, aunque no considerada entre las mejores obras. Cada capilla, cada imagen, cada acto de devoción narrado en el manuscrito revela el profundo vínculo entre arte, fe y memoria, y cómo el espacio sagrado se convirtió en reflejo de la espiritualidad y el esfuerzo colectivo por preservar lo divino en piedra, pintura y palabra.

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