legajo 28

 

Este manuscrito puede describirse como un documento eclesiástico oficial, emitido por una autoridad episcopal de alto rango, probablemente un obispo o vicario general, en el siglo XVII.

Sus características principales son:

Este documento complementa de forma magnífica el anterior del mismo autor, lo que sugiere que podrías estar reuniendo un pequeño dossier episcopal o una serie de documentos emitidos por la misma autoridad.

 

 

El encabezamiento “Nos Don Antonio Borromeo…” vuelve a aparecer, lo que confirma que este documento procede de la misma autoridad eclesiástica que el manuscrito anterior. La fórmula “Nos Don…” era propia de obispos, provisores, vicarios generales o visitadores, y el resto del texto —aunque difícil de leer por la densidad de la escritura— contiene expresiones típicas de documentos episcopales:

Todo ello apunta a que estamos ante un documento de carácter sacramental o disciplinario, posiblemente:

La escritura es extremadamente compacta, sin márgenes ni saltos de línea, lo que es típico de los documentos eclesiásticos de archivo, redactados por escribanos profesionales al servicio del obispo. La caligrafía es cursiva procesal eclesiástica, con abundantes abreviaturas y trazos ascendentes muy marcados.

Este tipo de documentos eran esenciales en la administración de la Iglesia, que en el siglo XVII tenía competencias sobre:

 

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