
Este manuscrito puede describirse como un documento
eclesiástico oficial, emitido por una autoridad episcopal de alto rango,
probablemente un obispo o vicario general, en el siglo XVII.
Sus características principales son:
Este documento complementa de forma magnífica el anterior
del mismo autor, lo que sugiere que podrías estar reuniendo un pequeño dossier
episcopal o una serie de documentos emitidos por la misma autoridad.
El encabezamiento “Nos Don Antonio Borromeo…” vuelve
a aparecer, lo que confirma que este documento procede de la misma autoridad
eclesiástica que el manuscrito anterior. La fórmula “Nos Don…” era propia de obispos,
provisores, vicarios generales o visitadores, y el resto del texto —aunque
difícil de leer por la densidad de la escritura— contiene expresiones típicas
de documentos episcopales:
Todo ello apunta a que estamos ante un documento de carácter
sacramental o disciplinario, posiblemente:
La escritura es extremadamente compacta, sin márgenes ni
saltos de línea, lo que es típico de los documentos eclesiásticos de archivo,
redactados por escribanos profesionales al servicio del obispo. La caligrafía
es cursiva procesal eclesiástica, con abundantes abreviaturas y trazos
ascendentes muy marcados.
Este tipo de documentos eran esenciales en la administración
de la Iglesia, que en el siglo XVII tenía competencias sobre: