La historia de la Ronda cristiana comienza el 20 de mayo de 1485, cuando la capitulación de la ciudad nazarí obliga a una reordenación administrativa y espiritual inmediata.
En este contexto, el Libro del Repartimiento de Ronda (1485-1491), custodiado en el Archivo Municipal, actúa como la verdadera "partida de nacimiento" de la ciudad moderna y señala a la colación de San Lorenzo como una de sus nueve parroquias originales, (no podemos confundirlo con el actual campo santo que es denominado con el mismo nombre). Esta institución no fue un templo menor, sino una pieza estratégica diseñada para atender a los nuevos pobladores, peones y caballeros que comenzaron a roturar las tierras del entorno septentrional.
La ubicación exacta ha sido difícil de trazar, pero la convergencia de pruebas documentales la sitúa indiscutiblemente en el sector del Mercadillo. La prueba de cargo definitiva reside en el documento fundacional de los Mercedarios de 1585, donde se certifica la cesión del lugar que llamaban "ermita de San Lorenzo" para la construcción del nuevo convento de la Merced. Esta transición de parroquia a convento explica por qué el nombre original de la colación se diluyó en la toponimia local, aunque su huella persiste bajo el pavimento del actual atrio y huerto mercedario, donde antaño se ubicaba su cementerio parroquial. Esta transición se ve ratificada de forma excepcional en los Libros de Difuntos de la Parroquia del Socorro, donde las entradas de defunción de los siglos XVI y XVII registran explícitamente sepulturas en el solar junto a la iglesia de la Merced, denominándolo textualmente como el "antiguo lugar de la iglesia de San Lorenzo".
Es precisamente esta naturaleza extramuros la que generó una dualidad geográfica con el Barrio de San Francisco. Mientras que San Lorenzo actuaba como núcleo en el Mercadillo (norte), en la zona sur existía la Ermita de San Lázaro, un lazareto destinado al control de epidemias que, por normativa de la época, debía situarse a la entrada de la ciudad y en contra de los vientos dominantes. La similitud en las abreviaturas paleográficas entre "Lorenzo" y "Lázaro", sumada a la existencia de un humilladero o "San Lorenzo del Campo" en las afueras, indujo a historiadores posteriores al error de situar la colación administrativa en el sector sur.
Sin embargo, el hilo más fascinante de esta historia es la supervivencia de su Hermandad de Ánimas en San Francisco, cuya actividad ya se documenta en 1545. Nacida para gestionar los enterramientos en el cementerio, esta corporación demostró una resiliencia extraordinaria ante las crisis del siglo XIX. Mientras otras instituciones desaparecían por las desamortizaciones, la hermandad de ánimas supo transitar desde sus reglas de 1692 hasta la modernidad, manteniendo su herencia espiritual en el barrio de San Francisco. Este viaje devocional culminó con su desaparición por extinción de los hermanos o bien por una integración en la Hermandad del Santo Entierro, unificando así la memoria de los difuntos del antiguo arrabal, identidad histórica del Barrio de San Francisco.
Por otro lado y en el barrio del mercadillo, lo que comenzó como una parroquia de conquista en el siglo XV, permanece hoy vivo en la tradición rondeña como presencia de la orden carmelitana, que sigue siendo el epicentro de esta historia.