Junto a los antiquísimos legajos custodiados entre los muros conventuales, aparece también otro mucho más reciente, pues está mecanografiado. En él leemos la transcripción de un documento de 1655, firmado por el prior fray Bartolomé de Valencia y Haro, en el que se recoge el milagro de la Virgen de las Angustias y deja constancia de una circunstancia poco común en la época: la presencia en el entorno conventual de una comunidad femenina de beatas vinculada a los religiosos mercedarios.
CRÓNICA DEL CONVENTO DE LA MERCED DE RONDA (1655)
Autor: Fr. Bartolomé de Valencia y Haro
I. Fundación y Traslado del Convento
- Fundación (1522): El convento se fundó originalmente con el título de San Jorge en la ermita homónima, ubicada en el camino de Málaga, por encima de las huertas de los Navales. Contó con el visto bueno de la ciudad y del cardenal de San Jorge y obispo de Málaga, D. Rafael Viano. Su fundador y patrono fue el honrado Pedro Martín de la Mata, quien donó tierras contiguas y otras haciendas en la ciudad. El primer comendador fue el padre bachiller Fr. Antonio de Chaves y el primer proal fue Fr. Juan de Baena.
- Traslado al Mercadillo (1551): Por orden de la ciudad, el convento se trasladó a lo alto del barrio del Mercadillo, en el campo. Se asentó en los solares donados por los hijos de Santa Gudea, que incluían una viña, higueras y un pozo muy ancho. El traslado se hizo bajo la asistencia del obispo de Málaga, Fr. Bernabé, renombrándose como Convento del Nombre de Jesús. Sucedió el 21 de abril, bajo el imperio de Carlos V y el pontificado de Julio III, siendo comendador Fr. Pedro de Orenes.
- La Iglesia Grande (1585): Se construyó la gran iglesia actual bajo el título de Nuestra Señora de la Merced. El complejo quedó cerrado con 4 claustros, 3 cuartos principales, 17 celdas, noviciado y oficinas muy grandes. La antigua iglesia se convirtió en la capilla de San Jorge (en el cuerpo bajo del cuarto principal), donde cada año se celebra su fiesta con procesión, misa y sermón costeado por los patronos.
II. Arquitectura y Tesoros de la Iglesia
- El Templo: Es una iglesia muy larga, ancha, clara y alegre, con la puerta orientada al levante. El techo es de una madera hermosísima, luciendo en el medio el escudo de la orden ricamente dorado y colorado. El coro es grande, capaz y luminoso, con avanzados trabajos de carpintería.
- La Torre: Al lado derecho se alza una torre cuadrangular de gran robustez, cuya construcción costó más de 3.000 ducados, obra del comendador Fr. Juan de Gatica durante los difíciles tiempos de la peste. Consta de tres cuerpos: el bajo alberga una capilla alta, el segundo cuerpo comunica con el coro y sirve para tocar las campanas, y el tercero es el campanario propiamente dicho, techado de madera y teja, que sobrepuja la altura de la iglesia por más de diez varas.
- La Capilla Mayor (1590): Mandada a hacer por los nobles caballeros D. Bartolomé de Ahumada (chantre de Talavera de la Reina), D. Diego de Ahumada Sotomayor y su mujer, D.ª Magdalena de Luna. Cuenta con una impresionante bóveda y un retablo dorado de tres bancos. En el primero destaca una bellísima imagen de Nuestra Señora de la Merced con ricos ropajes litúrgicos intercambiables, flanqueada por tallas de San Pedro Nolasco y San Ramón Nonato. El segundo banco exhibe un cuadro de la Descensión de Nuestra Señora, y el tercero muestra un ángel heráldico con el escudo de la orden.
III. La Milagrosa Imagen de la Virgen de las Angustias
- La Capilla: Situada al lado derecho de la capilla mayor, destaca por sus lazos de madera en lo alto, una obra maestra de Bustamante "el Viejo" que admira a los grandes artífices. Su retablo está estofado en negro y oro.
- Origen e Impacto de la Imagen: La imagen de la Virgen de las Angustias (con los siete cuchillos en el pecho y un rostro que infunde un temor devoto) es antiquísima y procedía del convento de la Merced de Málaga. Fue trasladada a Ronda por el célebre Fr. Alonso de la Peña. Al colocarse en Ronda, obró tantos milagros que la capilla se llenó por completo de exvotos (mortajas, muletas, cirios, figuras de cera y maquetas de navíos).
- El Milagro contra los Demonios: El texto narra un suceso muy popular: una multitud de demonios avanzó con intenciones de asolar Ronda, arrancando encinas y nogales de raíz a su paso. Al llegar a la cuesta del convento, se detuvieron en seco. Ante las quejas de los demonios de la retaguardia por detenerse, los primeros respondieron que "una mujer viuda con 7 cuchillos en los pechos" les impedía el paso, obligándolos a retirarse.
- La Cofradía y las Procesiones: Se fundó la cofradía de las Angustias, la más grande de la ciudad, con requisitos muy rigurosos de limpieza de sangre para ingresar. Saca a la Virgen el Viernes Santo al amanecer en una procesión multitudinaria y de tremendo fervor popular. Ese mismo día, a las dos de la tarde, se celebra el emocionante "Descendimiento de la Cruz" en el convento. De esta cofradía nace la Hermandad de los 72 discípulos, cuyos miembros visten túnicas negras y portan grandes cirios blancos con los siete cuchillos pintados.
IV. Otras Capillas de la Iglesia
- Capilla de Santa Lucía: Tiene un tabernáculo con tres nichos. El de la derecha alberga a Nuestra Señora del Buen Suceso (usada en las procesiones del escapulario); el izquierdo contiene a Santa Lucía junto a una reliquia milagrosa muy venerada por toda la ciudad; y el nicho central resguarda un Santo Cristo Resucitado.
- Capilla de las Ánimas: Posee un altar privilegiado y una cofradía que paga diez reales al mes para la celebración de misas y procesiones los segundos lunes de cada mes.
- Nota del autor: Fr. Bartolomé lamenta que en años pasados los cofrades remodelaron y blanquearon la capilla de la Virgen, borrando las marcas de los milagros antiguos, lo que según algunos provocó que desde entonces se experimentaran menos prodigios visibles.
V. Vidas Santas e Hijos Ilustres del Convento
El convento llegó a contar con 116 religiosos hijos de la casa, destacando hombres de profunda virtud y letras:
- Fr. Juan Muñoz (profesó en 1566): Hombre extremadamente virtuoso, penitente y celoso de la fe.
- Fr. Alonso Ximénez (profesó en 1588): Gran contemplativo. El texto relata que unos bandidos lo arrojaron al fuego de una calera ardiendo en el camino, y la Virgen de las Angustias se le apareció para sacarlo completamente ileso.
- Fr. Bartolomé de Fuentes (profesó en 1613): Fraile lego traído a la orden por vía milagrosa. Dedicó su vida a pedir limosna con la "vacineta" y donó 300 ducados para el retablo de San Ramón Nonato que adorna el altar mayor.
- Madre Leonor Mateos (fallecida con más de 86 años): Ilustre mujer enterrada junto al comulgatorio de la iglesia. Destacó por su don de acompañar a los moribundos ayudándolos a bien morir, arrebatándole , según el decir popular, incontables almas al demonio. En su propio lecho de muerte, se reía de los demonios que la cercaban y pedía que arrojaran agua bendita mientras celebraba verlos huir en tropel.
- Beatas y Frailes Graduados: Hubo diez beatas profesas de gran virtud, aunque la ordenación de beatas terminó tras descubrirse que una de ellas actuó como un "Judas". Entre los frailes de letras destacaron provinciales, maestros y definidores en las Indias, Italia, Salamanca, Sevilla y Roma.
- El propio Fr. Bartolomé de Valencia: Humildemente menciona que, aunque no se tiene en alta estima, fue maestro de estudiantes de artes y teología, predicó durante 38 años más de 1.000 sermones (llegando a dar entre 4 y 8 sermones semanales en Cuaresma) y ejerce como el encargado de argumentar en las conclusiones teológicas del convento.
VI. Economía, Patronatos y Organización
- Rentas: El convento se sustenta con hasta 4.000 reales de renta, manteniendo a más de 30 religiosos. Recibe 150 fanegas de trigo de renta y mandas, y posee una viña cuya labranza es costosa. La heredad de Apóstoles aporta doce ducados anuales.
- Patronato de Redención: Administrado junto al prior de San Domingo, dotado con 100 ducados anuales y fundado por D.ª Juana Seco de Bustamante.
- Patronato de Pobres: Administrado junto al guardián de San Francisco, fundado por D.ª Isabel Delgado. Reparte anualmente entre 50 y 60 fanegas de trigo a viudas pobres y honradas, además de vestir por completo a 9 niños necesitados.
- Protocolo de Procesiones: Para evitar las disputas civiles que solía haber en los entierros y procesiones por el orden de precedencia, se acordó colocar a un convento frente al otro en el coro: a la derecha San Domingo (con la Trinidad delante) y a la izquierda San Francisco (con la Merced delante), ocupando la Merced el puesto inferior por cuestiones de concordia.
VII. Anexo: El Heroísmo durante la Peste en Ronda
(Nota añadida basada en una carta del archivo de la Biblioteca Nacional)
El documento relata los terribles sucesos acontecidos durante una de las epidemias de peste que azotaron la zona (con especial mención a los contagios provenientes de Málaga).
- El Brote: La epidemia entró con fuerza en el Convento de Santa Isabel de la orden de San Francisco, falleciendo 26 religiosos en menos de 4 meses. Al extenderse la peste a toda la ciudad, las autoridades habilitaron un hospital de campaña en la calle del Santo Cristo de las Penas (en la ermita que luego sería de los Trinitarios Descalzos).
- La Llamada de Auxilio: Ante la extrema necesidad de sacerdotes dispuestos a administrar los Santos Sacramentos a los moribundos apestados, el vicario de la ciudad (el cura Valdés) y el cabildo enviaron cartas de súplica desesperada a todos los conventos de Ronda.
- El Sacrificio Mercedario: Al leerse la carta en la comunidad de la Merced, los padres Fr. Bartolomé de Valencia y Fr. Francisco de Herrera se postraron de rodillas, con lágrimas en los ojos, suplicando al comendador Fr. Juan de Gatica que les permitiera ir al hospital de apestados. Aunque otros frailes se ofrecieron de voluntarios, el prelado decidió mantenerlos en reserva por si los dos primeros fallecían.
- El propio cronista y el padre Fr. Antonio de Torres hicieron un voto solemne ante la Virgen de las Angustias de acudir de inmediato al lazareto si alguno de sus hermanos enfermaba o caía en el cumplimiento del deber. Destaca con orgullo el cronista que, a pesar de que la ciudad llamó a cinco órdenes religiosas distintas, los mercedarios fueron los únicos en dar un paso al frente de inmediato el domingo primero de agosto.
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