Historia de las barberías de Ronda

Memoria de un oficio y de los establecimientos que dejaron huella en la ciudad
Los orígenes del oficio de barbero
La barbería es uno de los oficios tradicionales más antiguos relacionados con el cuidado personal. Sus orígenes se remontan a las primeras civilizaciones, cuando cortar el cabello, afeitar la barba y cuidar determinados aspectos de la higiene personal eran tareas que adquirieron una especial importancia dentro de la vida cotidiana.
Durante la Edad Media europea, el oficio de barbero fue adquiriendo nuevas funciones. Los llamados barberos-cirujanos llegaron a realizar determinadas prácticas relacionadas con la medicina de la época, además de sus labores habituales de corte de pelo y afeitado. Con el paso de los siglos, ambas actividades fueron separándose y la barbería quedó progresivamente vinculada al cuidado de la imagen y al aseo masculino.
Durante los siglos XIX y XX, las barberías se convirtieron también en lugares de encuentro y conversación. Eran establecimientos modestos pero con una importante dimensión social: allí se comentaban las noticias, se hablaba de la vida cotidiana y se compartían historias entre vecinos.
En Ronda, como en tantas otras ciudades y pueblos andaluces, las barberías formaron parte de ese paisaje urbano durante generaciones. Sus sillones, espejos, navajas, tijeras y relojes de pared constituyeron una estampa habitual de las calles rondeñas.
Las barberías de Ronda
Recuperar la memoria de estos establecimientos permite acercarnos a una parte de la historia cotidiana de Ronda que, aunque aparentemente sencilla, forma parte de la memoria colectiva de la ciudad.
A continuación se recoge un recorrido por algunas de las barberías que estuvieron distribuidas por diferentes puntos del casco urbano, comenzando por el establecimiento situado en el entorno del actual Palacio de Congresos y continuando por distintos lugares de la ciudad.
1 Barbería junto al actual Palacio de Congresos
Nuestro recorrido comienza en el lugar donde actualmente se encuentra el Palacio de Congresos. En uno de sus laterales estuvo situada una barbería, formando parte de aquel paisaje comercial y cotidiano de la Ronda de aquellos años.
Este establecimiento constituye el primer punto de nuestro recorrido por las antiguas barberías rondeñas.
2 Barbería de Palmero y Leveque
Desde allí nos trasladamos hasta la Plaza de España, donde se encontraba otra conocida barbería, regentada por Palmero y Leveque.
Según los datos conservados, este establecimiento fue fundado en el año 1908, circunstancia que lo sitúa entre los establecimientos históricos vinculados al oficio de barbero en Ronda.
3 Barbería de la Plaza de Toros
Nuestro siguiente destino se encuentra en la propia Plaza de Toros de Ronda. Allí existió otra barbería cuya entrada se encontraba en las proximidades de la puerta del picadero.
Su ubicación dentro de un espacio tan emblemático de la ciudad permite imaginar la estrecha relación que estos pequeños negocios mantenían con los lugares de actividad y reunión de los rondeños.
4 Barbería de Fuentes
Continuamos nuestro recorrido hasta el segundo tramo de la Carrera de Espinel. Allí encontramos dos establecimientos dedicados al oficio de barbero.
El primero de ellos se encontraba a la derecha, en el local que en la actualidad ocupa una administración de loterías. Se trataba de la barbería de Fuentes.
Su ubicación en una de las principales arterias comerciales de Ronda nos recuerda la importancia que estos negocios tenían dentro de la actividad diaria de la ciudad.
5 Barbería de Juan Jiménez Pérez, «el Gordo Barbero»
Un poco más arriba, en la parte izquierda de la Carrera de Espinel, se encontraba la barbería de Juan Jiménez Pérez, conocido popularmente como «el Gordo Barbero». En la parte superior vemos una fotografía de este popular barbero.
El establecimiento estaba muy bien adaptado para el desempeño del oficio. En su interior había tres sillones de barbería, con sus correspondientes espejos, colocados y alineados a la derecha.
En el testero contrario se encontraba un reloj de pared, un elemento que, además de su utilidad práctica, contribuía a crear aquella imagen característica de las barberías tradicionales.
En la parte inferior de este reloj se encontraba un pequeño depósito de gasolina para rellenar de combustible los mecheros de aquella época antes que aparecieran los de gas.
La descripción de este local permite acercarnos de una manera especialmente evocadora a cómo podía ser una barbería rondeña: un espacio cuidadosamente organizado, con los sillones y espejos formando parte esencial de su decoración y con el barbero atendiendo a sus clientes en un ambiente de proximidad y confianza.
En este local trabajaban dos peluqueros, Caballero y Pepe Delgado. Este establecimiento se cerró el año 1.985.
6 Barbería del sexto tramo de la Carrera de Espinel
El recorrido continúa hasta el sexto tramo de la Carrera de Espinel. A la derecha, haciendo esquina con la Calle Ángel, existió otra barbería.
Su situación en una esquina de la calle constituía otro de aquellos pequeños puntos de actividad comercial que formaban parte del paisaje urbano de la Ronda de antaño.
7 Barbería de los bajos del edificio Arquelao
Otro de los establecimientos se encontraba en los bajos del edificio Arquelao.
Esta barbería se suma a la relación de pequeños negocios que, distribuidos por diferentes calles y plazas, atendían las necesidades de aseo personal de los rondeños.
8 Barbería de la Plaza de los Descalzos
Nuestro recorrido nos lleva después hasta la Plaza de los Descalzos. Subiendo desde la Calle Virgen de los Dolores, a la izquierda, se encontraba otra barbería.
Su emplazamiento nos permite ampliar el mapa de estos establecimientos más allá de las calles comerciales principales, mostrando cómo el oficio estaba presente también en otros puntos del entramado urbano de Ronda.
9 Barbería de Horacio Fuentes
Finalmente, nuestro recorrido termina en la Calle Pedro Romero, donde se encontraba la barbería de Horacio Fuentes.
Con este último establecimiento completamos el recorrido por algunas de las barberías que formaron parte de la vida cotidiana de Ronda y que hoy constituyen una parte de la memoria de la ciudad.
Las barberías como espacios de memoria
Más allá de su función estrictamente profesional, las antiguas barberías fueron establecimientos estrechamente ligados a la vida social de los barrios y de las calles donde se encontraban. El cliente acudía para cortarse el pelo o afeitarse, pero también para conversar, escuchar y compartir un rato con otras personas.
Los tres sillones alineados, los espejos, las tijeras, las navajas, las brochas, las toallas y aquel característico olor de los productos de barbería componían un ambiente reconocible para varias generaciones de rondeños.
Hoy muchos de aquellos locales han desaparecido o han cambiado de actividad. Sin embargo, sus nombres y ubicaciones permiten reconstruir una pequeña parte de la historia de Ronda: la historia de sus calles, de sus comercios y, sobre todo, de las personas que dieron vida a estos establecimientos.
Historia y memoria de las antiguas barberías de Ronda