ALPANDEIRE

Esta localidad está ubicada en plena Serranía, y de sus origenes los documentos más antiguos nos hablan de Pandeire en los tiempos de los árabes. Fue uno de los primeros puestos que fundaron los sarracenos, después de la batalla del Guadalete. Todo apunta, pues, a que fueron los árabes quienes fundaron el núcleo urbano en el 711 y que llamaron Andareg. Pero, por la arqueología hallada en el término, se sabe de la presencia del hombre prehistórico (que se prolongó durante la Edad de los Metales) puesto que se han conservado enterramientos como los de las Encinas Borrachas, Montero y la Sepultura del Gigante.
También se han encontrado restos de cerámicas y construcciones romanas, como los de Basija y La Mimbre. Pero el florecimiento de este pueblo data de sus años árabes, quienes permanecieron hasta el siglo dieciséis, cuando Ronda cayó a manos de los castellanos en 1485. Desde entonces, Alpandeire quedó como lugar de Realengo y perteneciente a Ronda.
El día 6 de Febrero de 1572, una pragmática de Felipe Segundo mandó poblar los lugares de Alpandeire y Pospitar con 22 nuevos vecinos, a los que se les repartieron casas y tierras. En 1815 obtiene Alpandeire la Posesión del Real Privilegio de Villazgo, otorgado por Fernando Séptimo como premio al comportamiento del pueblo durante la dominación francesa. A los habitantes de este pueblo se les conoce con el mote popular de "Panditos".
Así pues, nos encontramos con un pueblo de trazado árabe, de calles estrechas y floridas, con casas, en su mayoría, de dos plantas y el "sobrado". En algunas de ellas encontraremos escudos heráldicos, proclamando su nobleza. Probablemente procedan de los repobladores de Felipe Segundo. Desde la perspectiva arquitectónica la casa de fray Leopoldo es una más: de piedra enjalbegada y formando parte de un conjunto de gran interés estético. Así lo resalta la cerámica de María Guillén.
Este pueblo, cuna de Francisco Tomás Márquez Sánchez, fray Leopoldo de Alpandeire, anhela el retorno de los restos de su hijo más ilustre que descansan en los Capuchinos de Granada, lugar en el que Fray Leopoldo residió medio siglo y donde se hizo más popular. No es No es extraño encontrarnos en cualquier rincón de este pueblo con alguna referencia a este milagroso capuchino.
Como monumento significativo destaca la iglesia de San Antonio, considerada como la "catedral de la Serranía", y construida en 1505. Sin embargo, no se alude en ningún sitio al perfil histórico de la misma ni tampoco a las momias que, en perfecto estado de conservación, se encuentran en su interior.

En cuanto a su medio de subsistencia, aproximadamente la mitad del término municipal se dedica a la agricultura (olivo, cereal y forestal) y a la ganadería. Y la otra mitad, unas 1.500 hectáreas, es rocoso, proporcionando un bello y, a veces misterioso, paisaje.

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