Símbolo del WhatsApp

WhatsAppmanía.

Hace unas semanas la red de servidores de WatsApp sufrió un colapso y literalmente quedó fuera de servicio. Los " WhatsApp-dependientes", o sea aquellos que caminan,se alimentan, van al baño,duermen y sueñan enviando mensajes de toda clase, brillo y color lo pasaron muy mal. De hecho en la TV apareció literalmente llorando una señorita porque estuvo cinco horas sin poder enviar ni recibir mensajes.
Más de una vez hemos afirmado que las nuevas tecnologías son fruto del progreso y de la capacidad del hombre para mejorar nuestro hábitat, pero, vomo todo en exceso, llega un momento en que no somos comscientes de los problemas psiquicos, sociales, de interrelación personal que la obsesión a estar permanentemente "enganchados" a estos nuevos medios de comunicación nos pueden ocasionar.
Dicen los expertos que la dependencia es más acusada en los más pequeños, y que decrece progresivamente en los mas adultos.
La verdad es que en no pocas ocasiones nos hemos preguntado si es necesario que un menor de edad lleve el "móvil" al colegio, sabiendo de antemano que el uso del mismo en el centro escolar está totalmente prohibido. Además, si hiciese falta ponerse en contacto con lospadres de algún alumno, hserían los profesores los responsables de hacerlo. Según el panel Tomi Ahonen Almanac, difundido por la división de marketing de Oracle eloqua, la actividad que más realizan las personas a la hora de revisar el móvil es para leer y responder a los mensajes con un número de 23 veces al día.

Seguido muy de cerca de las llamadas de voz y algo tan simple como mirar la hora, con 22 y 18 veces al día, respectivamente. Entre estos dos movimientos y el resto hay mucha diferencia. Para escuchar música o disfrutar de los juegos instalados en el terminal, los usuarios miran su teléfono alrededor de 13 veces al día. Sin embargo, acciones como leer los medios de comunicación, utilizar la cámara para hacer fotos y vídeos en momentos específicos y establecer la alarma se miran aproximadamente entre 8 y 9 veces al día.

El resto de cosas como responder por correo de voz o cargar el móvil se coloca como la cuarta actividad por detrás de la mensajería, las llamadas de voz y ver la hora con 14 veces al día. Leer las noticias del día o las últimas notificaciones, revisar el calendario, realizar búsquedas o acceder a una página web en concreto se colocan como las cosas que no tenemos tanto en cuenta cuando miramos nuestro móvil. Todas estas actividades hacen que los usuarios miren de media su terminal 150 veces al día.. Este mismo estudio asegura que los usuarios con «smartphone» son incapaces de estar sin él más de 6 minutos, lo que presenta una clara dependencia a estos terminales. Y todo esto sin contabilizar los mensajes de WhatsApp o Line o los «tuits» o «Me Gusta», de nuestras redes sociales. Es tal la dependencia que tenemos de los actuales dispositivos móviles, que Ahonen considera que ver el móvil más de 150 veces al día influye perjudicialmente en las relaciones personales.

Recientemente, Proyecto Hombre alertaba de que la crisis aumenta el consumo de droga en solitario por ansiedad y advertía de la incipiente adicción a la mensajería instantánea como WhatsApp y al juego «online», una adicción tan potente como la droga. La organización ha detectado una adicción a las nuevas tecnologías, algo que la sociedad no detecta todavía como problema pero que está empezando a afectar principalmente, como decíamos, a los más jóvenes, a quienes se han criado en su uso.

Consejos para un uso ‘sano’ del WhatsApp que no derive en problemas:

- Utilízalo para quedar con gente o preguntar cosas generales de cómo está y saber de ella.

- Si la conversación deriva en discusiones, no discutas nunca por whatsApp. Siempre es mejor tener controlados
otros elementos de la comunicación como los gestos, el tono de voz, la mirada…Estos elementos se pierden en un mensaje de WhatsApp y en muchas ocasiones hacen que todo acabe en un malentendido.

-Si has utilizado el WhatsApp para quedar con tus amigos y ya estás con ellos en una cafetería o tomando algo, no sigas utilizando WhatsApp. Intenta dedicar tiempo a esas personas con las que estás. No permitas que este sistema tecnológico te aparte de la vida real generando una adicción u obsesión.
-Vigilar y controlar a otras personas puede convertirse no sólo en una obsesión sino que además, muchas veces podemos sacar conclusiones apresuradas de lo que estamos viendo. Si una persona está ‘en línea’ y no te contesta a algo que le has dicho podría deberse a muchas cosas, siempre es mejor preguntar que adivinar por qué no te han contestado. En la consulta de pareja hemos detectado que algunas parejas lo utilizan para vigilar a las ex-parejas, por las que todavía sienten algo, lo cual no genera sino pensamientos negativos y obsesivos que no conducen a ninguna parte. En estos casos, por lo general lo mejor es borrar el contacto o eliminar las conversaciones para evitar leer y controlar a la otra persona, y así poder avanzar en tu vida.

-Intentar usar el WhatsApp a unas horas determinadas que no rompan con el transcurso de la vida diaria (no a la hora de comer con otra persona, no a las horas de dormir, despertarse para verlo, etc). Todo esto rompe con los ritmos circadianos, generando problemas de sueño o de alimentación. Si es necesario ponlo en silencio cuando no corresponda o interfiera en tus actividades diarias. No debe interferir la aplicación a tu ritmo de vida. Esto podría indicar una dependencia o adicción al WhatsApp.

-Contestar de inmediato y ‘a la de ya’. Éste es uno de los grandes errores. La gente también aprende a lo que le enseñas. Si eres de los que contestas de inmediato, te exigirás y te exigirán que lo hagas siempre. Ahí es donde debemos aprender a administrar la conectividad y sobre todo la privacidad. Si en algún momento no puedes contestar a un mensaje, pues no puedes. Y si tanto te agobia que te vigilen cuándo te conectaste la última vez, siempre puedes ocultar esto a través de tu móvil. Aunque lo realmente ‘sano’ sería que uses el teléfono de forma racional y que tengas claro que puedes escribir cuando lo consideres oportuno. ‘Lo oportuno’ también debemos saber que no es siempre lo mismo para todos.

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