NO DEJES PARA MAÑANA LO QUE PUEDAS HACER HOY


 Nuestro refranero español, tan sabio como siempre, nos da pie con este a no poner escusas y a hacer lo que tengamos que hacer hoy, pues puede ser que mañana sea demasiado tarde y hallamos  perdido para siempre la oportunidad que hoy se nos brindaba.
 Viene esto  a colación de no perder, por ejemplo, la oportunidad  de ir a ver con asiduidad a nuestros familiares mas mayores, o a los amigos que están enfermos o que se encuentran mas solos. Hoy no es escusa ni siquiera la distancia aunque este resida fuera de nuestras fronteras, envíale aunque sea un mensaje desde el móvil.
 La soledad es uno de los males de nuestro tiempo, y aunque exista la impresión de que estamos muy comunicados con nuestros semejantes, cada vez hay más solitarios. Por ejemplo, en las ciudades la gente acude poco a los velatorios y a los funerales, en cambio en los pueblos del interior, en los campos, todavía existe una convivencia que es heredada  de padres a hijos. Como ejemplo, no es lo mismo un funeral  en la capital que un entierro en un pueblo de la sierra , salvo que sea una personalidad muy conocida en la capital el tanatorio estará medio vacío mientras que en los pueblos rurales cada entierro genera un duelo comunitario.
 Antes, cuando llegaba el verano, al anochecer todos los vecinos de una determinada calle  sacaban sus sillas  y las situaban en los zaguanes o en los acerados. Así,  sentados charlaban de mil y  un asuntos. Después,  por desgracia, llegan los “edificios colmena” donde viven decenas de personas que a veces no se encuentran ni siquiera en los ascensores, siendo muchas veces entre ellos unos absolutos desconocidos. Tanto es así, que no será ni la primera o                             la última vez que al notar cierto mal olor en una de las viviendas y avisada la policía, esta encuentre al inquilino en avanzado estado de descomposición al llevar fallecido mas de dos semanas sin que nadie se percatara de su ausencia.
 Queda meridianamente claro que son nuestros mayores a los que les está afectando mas la soledad, que como una plaga cada vez mas se expande en nuestra sociedad. En nuestras familias de hoy Los progenitores se marchan al trabajo, los hijos al colegio y a los abuelos se les asigna el “papelón”  de quedar como “padres suplentes”. Así van  mientras su estado físico se los permita, después, al asilo, la residencia, o a los mas afortunados les contratan unas “cuidadoras” para que los asistan en sus casas, a donde de tarde en tarde acuden algunos de sus familiares a pasarles visita.
 Cada vez se resienten mas las relaciones interpersonales entre jóvenes y adultos . El primer obstáculo que se introdujo en nuestras casas para acallar el diálogo entre los diferentes miembros de la familia fue la TV. “¡ Niño, que te calles que no escucho las noticias !”… Ahora los teléfonos son los dueños de nuestras ideas y de nuestras palabras.
 Podríamos estar horas o días tratando este tema u otros similares, pero el verdadero origen de las “soledades”, la falta de “conexión” entre padres e hijos, entre otros, lo tiene la desmembración  de la familia. Casi todos argumentan la falta de tiempo o de oportunidades para solucionar este problema y lo van dejando pasar día tras día, hasta que se dan cuenta que ya es demasiado tarde, y que al igual que ellos hicieron con sus padres, ahora sus hijos han hecho con ellos lo mismo, apartarlos de sus vidas y relegarlos casi al olvido, ingresados en residencias o asilos, a los que por falta de tiempo solo  aparecen en muy contadas ocasiones.
 Es cierto que hay excepciones, pero la realidad es que cada vez tenemos menos tiempo para dedicar a la familia.

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