SEMANA SANTA

Como todos los años por estas fechas nos vemos de nuevo inmersos en la semana grande para los cristianos.
En esta, se nos hace una escenificación de los últimos días de Jesús de Nazaret, comprendiendo, desde su llegada a Jerusalén, pasando, entre otros misterios, por su prendimiento en el huerto de Getsemaní, y finalizando con su resurrección.
A esta celebración, que durante el "medievo"tuvo sus inicios, se la revistió a nivel popular de unas normas muy restrictivas dictadas por los poderes civiles y religiosos, que ordenaban tanto en la vestimenta, como en el hacer i en el comer,, el comportamiento del pueblo en general durante estos días. Así, por ejemplo. Entre las prohibiciones mas significativas estaban, la de no comer carne durante todos los viernes de la cuaresma;no salir en los desfiles procesionales haciendo ostentación de LAS joyas y trajes mas caros:; no formar escándalos por las calles y tabernas. Así como "aconsejar" a todo el que pudiera para que se vistiese con prendas oscuras, como señal de luto por la muerte de Jesús. Lo mismo sucedía con los animales, a los que había que retirar todos los collares de cascabeles. ,
Así llegamos a la España que vivía a mediados del siglo XX la Pascua. En esta época lo hacía con un recogimiento casi desaparecido hoy.
cierto que se bajaban las persianas, se cerraban las ventanas y se instaba a no salir excepto a las ceremonias religiosas porque eran días de recogimiento, días de retiro y oración. En aquella época en la radio solo se escuchaban los informativos y música clásica. En los cines, películas de romanos o alusivas a la Pasión de Jesús. Cuando la TV hizo su aparición en los años 60 del pasado siglo, mas de lo mismo.
Al llegar la democracia sube el nivel de vida, al mismo tiempo que se incrementa el nivel económico de la clase media española. Esta mejoría se aprecia también en las cofradías, tanto en sus enseres como en sus desfiles procesionales.
Así, aparecen nuevos pasos, sallas y túnicas. Se restauran imágenes y tronos y se incrementa el número de hermanos.
Se define a esta Semana como de carácter social y cultural, y revistiéndola de "religiosidad popular", se la cubre de una pátina que oculta la falta de formación y de la pobreza espiritual de la que adolecen muchas de las hermandades de nuestra Semana de Pasión.
Es cierto que tenemos que conservar nuestro patrimonio como herencia cultural para las generaciones venideras, pero no debemos olvidar el origen y la verdadera función catequística de los desfiles procesionales, en los que a veces se muestra al pueblo solo las obras de arte engalanadas con tantos oropeles, que es difícil apreciar el verdadero mensaje del paso de misterio que contemplamos.
Aún queda mucho camino por recorrer para que los que somos amantes de nuestra cultura y nuestras tradiciones, no dejemos de lado el compromiso que contraemos como cristianos al pertenecer a una o varias cofradías.
Ni las normas de antaño, ni las rivalidades de hoy, hacen al cofrade. Lo que si queda meridianamente claro, es que sin la luz de la fe, todo esto carece de sentido.
Recalcar, que la esperanza en la vida eterna es el regalo más importante que Jesús nos hace tras su Pasión y su muerte, y al festejar este suceso el Domingo de Resurrección, nos hacemos a la idea de que esta semana grande acabó el Viernes Santo al volver a su templo la Hermandad de la Soledad, y nos olvidamos de ese Cristo resucitado que todos los años sube desde el barrio de San Francisco triunfante.
Desde esta web, deseamos a todas las hermandades que puedan realizar su estación penitencial sin ibgún contratiempo

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