LLEGÓ LA NAVIDAD

Como todos los años por estas fechas, celebramos la "Navidad".
Los primeros que la disfrutan son los niños,, los segundos por antonomasia, los maestros, posteriormente preocupados llegan los padres por no saber que hacer con ellos, protestando además de los días sin clase, y por último, a quienes les recae la responsabilidad, o sea, a los abuelos.
Bueno, la verdad que no todas las familias actúan de esa forma, e intentan vivir la Navidad desde otro punto de vista. Es triste que al pasar de los años, y desde mi punto de vista, esta celebración va dejando atrás el verdadero espíritu, que aunque en un principio fue pagano (La fiesta de origen romano que festejaba el solsticio de invierno), es el cristiano el que mas nos debe interpelar, pero a fuerza de minimizar este, estamos volviendo a a sus orígenes.
En estas fiestas en la que se nos llama a ser solidarios con los mas necesitados, ,material y espiritualmente hablando, tenemos la experiencia de que una gran parte de los centros educativos de esta ciudad, realizan su particular "campaña de Navidad". Los padres del AMPA son quienes colaboran activamente, dando a sus hijos alimentos de primera necesidad. Estos posteriormente son distribuidos en cajas, y son repartidos a familias que por las circunstancias que todos sabemos, lo están pasando económicamente, muy mal.
Hermandades, como la de la Aurora,congregaciones como las Hermanas de la Cruz, ONG como El Buen samaritano, Cruz Roja, y desde la Delegación Municipal de asuntos sociales, trabajan durante todo el año , para auxiliar a estas familias.
En una sociedad, en la que las fiestas de origen cristiano se han transformado de forma sistemática, al consumismo mas absurdo, teniendo claro que quienes más la celebran son las grandes superficies, y haciendo que en familias donde no hay para abonar el recibo de la luz, todos disfruten de aparatos electrónicos de última generación, poco se puede hacer.
A veces, nosotros mismos nos hemos robado la ilusión de lo que significa la verdadera Navidad. Unas, por las circunstancias que se nos presentan en la vida, y otras, por la "empachera" de convertir estas fiestas en una "gran comilona", donde la familia, en el más puro sentido, deja paso al distanciamiento y la rutina.
Ojalá, nunca perdamos la ilusión y la esperanza en ser portadores de la paz y la alegría allá donde estemos. Creo que ni en estas fiestas, ni cuando volvamos a la rutina diaria, debemos olvidarnos de los que están solos, de los ancianos, los enfermos, y por ende, de todos los que por una u otra causa, lo están pasando mal.
También, y para terminar, os deseamos, que el año que ahora comienza, os llegue cargado de salud, amor y trabajo.

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