VOTAR O NO BOTAR, HÉ AHÍ LA CUESTIÓN

Una vez pasada las elecciones, y por ello libre de todo asomo por nuestra parte de influenciar de alguna manera en la decisión de los electores, nos disponemos a reflexionar sobre las consecuencias a corto y medio plazo, de lo que libre y democráticamente hiciésemos el pasado día 20 de Diciembre.
Debemos empezar por nuestra historia política rememorando aquella frase atribuida al filósofo George Santayana, "El pueblo que no recuerda su historia, está condenado a repetirla".
Deberíamos volver la mirada hacia nuestro pasado mas reciente, justo en los días posteriores al fallecimiento de Franco, la jura del Rey D. juan Carlos como Jefe del Estado y Jefe del "Movimiento ", la destitución de D. Carlos Arias Navarro como presidente del gobierno saliente y el encargo de D. juan Carlos para que Adolfo Suárez tomase las riendas de España desde un nuevo gobierno que abriera las puertas a la democracia a todos los españoles.
No vamos a entrar en detalle de lo arduo y complicado de la situación en aquellos momentos, sirva de ejemplo el encontrarnos sentados codo con codo a Manuel Fraga (exministro de Franco) y Santiago Carrillo (Presidente del Partido Comunista de España en el exilio).
Se limaron rencores, revanchas y todos los obstáculos habidos y por haber, para dar forma a una Constitución donde cupiésemos todos en paz. En resumen, a todos los constitucionalistas les importó más una España unida, plural, libre y democrática, mirando mas al interés común que al partidista.
En aquellos momentos y tras un armisticio, quedó cerrada para la inmensa mayoría de los españoles, una época que se inició con el derrocamiento de la monarquía representada en la figura de Alfonso XIII, y concluyó tras la desaparición de Francisco Franco.
En estos momentos cruciales de nuestra historia, en los que se vuelven a escuchar proclamas separatistas, se discrimina por ser de una confesión determinada, o se pretende ignorar, o peor aún, desobedecer las sentencias del Tribunal Constitucional, parece ser que hay españoles, en apariencia muy cultos, pero realmente ignorantes de los efectos catastróficos a los que llevaron a España estas ideas o consignas marxistas hace mas de 80
años.
A lo peor quieren imitar a alguna dictadura del continente americano, y así como en la España de la posguerra, tengamos que hacer cola para comprar el pan, o nos falte papel higiénico cuando nos enteremos que a algún vecino se lo han "llevado" por discrepar públicamente del gobierno en ciernes.
Siempre las comparaciones fueron odiosas, pero nos llena de preocupación, que el segundo partido mas votado, el PSOE, siga mirándose más al ombligo que a la cruda realidad política actual, que nos llama mas a la unidad de los demócratas ante aquellos que quieren tirar por la borda el futuro de paz y progreso que tanto esfuerzo y vidas a costado. referendarios en esto último, a las mas de mil personas asesinadas en nuestro país a causa del terrorismo.
Es la razón la que debe imponerse ante la sin razón.
la fuerza del pueblo está en las urnas, y en ciertos momentos, en los que nuestro prestigio como miembro de una sociedad de naciones está en juego, debemos de dejar a un lado a aquellos de palabrería fácil y que prometen en sus mítines llevarnos al país de las mil maravillas, pisoteando a su paso las mas elementales normas de la convivencia democrática.
Cuando algunos criticamos a cual o tal partido por su nefasta gestión, no debemos olvidar que somos nosotros los que con nuestros votos, o nuestra abstención, los que los aupamos hasta la Moncloa.
Al igual que en el seguro de nuestro automóvil, observemos muy de cerca la letra pequeña de estos antes de contratar sus servicios, no vaya a ser que nos den "gato por liebre".

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