El Rey de España.

DE DON JUAN CARLOS I A DON FELIPE VI : LA HISTORIA SALE A NUESTRO ENCUENTRO.

ACTA DE JURAMENTO Y PROCLAMACIÓN DEL REY DON JUAN CARLOS I

Autorizada por el excelentísimo señor don José María Sánchez-Ventura y Pascual, ministro de Justicia, notario mayor del Reino

(Ejemplar para el protocolo del ministro de Justicia)

ACTA DE JURAMENTO Y PROCLAMACIÓN DEL REY DON JUAN CARLOS I

En el Palacio de las Cortes, el día 22 de noviembre de 1975, yo, don José María Sánchez-Ventura y Pascual, ministro de Justicia, en mi calidad de notario mayor del Reino y asistido por el excelentísimo señor don José Proveída Murcia, Director general de los Registros y del Notariado, hago constar:

Que el Consejo de Regencia, integrado por el presidente del mismo, excelentísimo señor don Alejandro Rodríguez de Valcárcel y Nebreda; el excelentísimo y reverendísimo señor arzobispo de Zaragoza, don Pedro Cantero Cuadrado, y el excelentísimo señor don Ramón Salas Larrazábal, teniente general del Ejército del Aire, promulgó el Decreto 2938/1975, de 20 de noviembre, el cual, transcrito literalmente, dice así:

La Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado y las normas que completan y desarrollan sus disposiciones han previsto la actuación de nuestras Instituciones Fundamentales, ante un hecho tan trascendental y que tan gran consternación ha producido en toda España, como el fallecimiento de Su Excelencia el Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos don Francisco Franco Bahamonde.

En consecuencia, el Consejo de Regencia, participando en el dolor que vive todo el país, ha de tomar, como medida encaminada a asegurar la continuidad en la más alta jerarquía del Estado, la de convocar a las Cortes Españolas y al Consejo del Reino para recibir el juramento del sucesor, Su Alteza Real el Príncipe de España Don Juan Carlos de Borbón y Borbón, y proclamarle Rey.

En su virtud, este Consejo de Regencia, haciendo uso de las facultades que al mismo otorga el artículo 7.° de la Ley de Sucesión de 26 de julio de 1947, modificada por la Ley Orgánica del Estado de 10 de enero de 1967, dispone:

Artículo único.—Se convoca conjuntamente al Pleno de las Cortes Españolas y al Consejo del Reino para celebrar el día 22 de noviembre de 1975, a las once horas y cuarenta y cinco minutos, solemne sesión extraordinaria, en la que, conforme a lo dispuesto en el artículo 4.° de la Ley de 22 de julio de 1969, recibirán el juramento y proclamarán Rey a Su Alteza Real el Príncipe de España, Don Juan Carlos de Borbón y Borbón.

Así se dispone por el presente Decreto, dado en Madrid a 20 de noviembre de 1975.—El presidente del Consejo de Regencia, Alejandro Rodríguez de Valcárcel y Nebreda.—El presidente del Gobierno, Carlos Arias Navarro.

Que las Cortes y el Consejo del Reino, en cumplimiento del Decreto anterior y a los fines en él expresados, están reunidos en este Palacio celebrando sesión conjunta.

En el transcurso de esta histórica sesión, y siendo las doce horas treinta y dos minutos, el excelentísimo señor presidente del Consejo de Regencia, dirigiéndose a Su Alteza Real el Príncipe de España Don Juan Carlos de Borbón y Borbón, pronuncia las siguientes palabras:

Señor: Las Cortes Españolas y el Consejo del Reino, convocados conjuntamente por el Consejo de Regencia, en cumplimiento de lo dispuesto en el artículo séptimo de la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado, están reunidos para recibir de Vuestra Alteza el juramento que la Ley prescribe: solemnidad previa a vuestra proclamación como Rey de España.

Dicho esto, colocado el presidente a la derecha de Su Alteza Real, y a su izquierda el notario mayor del Reino, que autoriza la presente acta, Su Alteza Real se dispone a prestar el solemne juramento prescrito por las leyes.

El presidente del Consejo de Regencia toma en sus manos el libro de los Evangelios y formula a Su Alteza Real el Príncipe de España la siguiente pregunta:

Señor: ¿Juráis por Dios, y sobre los santos Evangelios, cumplir y hacer cumplir las Leyes Fundamentales del Reino, así como guardar lealtad a los Principios que informan el Movimiento Nacional?

Su Alteza Real, poniendo la mano derecha sobre los santos Evangelios, responde:

Juro por Dios, y sobre los santos Evangelios, cumplir y hacer cumplir las Leyes Fundamentales del Reino y guardar lealtad a los Principios que informan el Movimiento Nacional.

El presidente del Consejo de Regencia contesta a Su Majestad don Juan Carlos de Borbón y Borbón:

Si así lo hiciereis, que Dios os lo premie, y si no, os lo demande.

A continuación, el excelentísimo señor presidente de las Cortes y del Consejo del Reino declara solemnemente:

En nombre de las Cortes Españolas y del Consejo del Reino, manifestamos a la nación española que queda proclamado Rey de España Don Juan Carlos de Borbón y Borbón, que reinaré con el nombre de Juan Carlos I.

Señores procuradores, señores consejeros: Desde la emoción en el recuerdo a Franco, ¡viva el Rey! ¡Viva España!

A continuación suena el himno nacional en honor de Sus Majestades.

Doy fe de todo lo contenido en la presente acta, que extiendo en cuatro ejemplares, el primero de los cuales entrego a Su Majestad el Rey; el segundo, al excelentísimo señor presidente del Gobierno de la nación; el tercero, al excelentísimo señor presidente de las Cortes y del Consejo del Reino, y el último queda en mi poder, para incorporarlo al protocolo del ministro de Justicia, como notario mayor del Reino.

ABDICACIÓN DÍA 2 DE JUNIO DE 2014

"Me acerco a todos vosotros esta mañana a través de este mensaje para transmitiros, con singular emoción, una importante decisión y las razones que me mueven a tomarla. En mi proclamación como Rey, hace ya cerca de cuatro décadas, asumí el firme compromiso de servir a los intereses generales de España, con el afán de que llegaran a ser los ciudadanos los protagonistas de su propio destino y nuestra Nación una democracia moderna, plenamente integrada en Europa". "Me propuse encabezar entonces la ilusionante tarea nacional que permitió a los ciudadanos elegir a sus legítimos representantes y llevar a cabo esa gran y positiva transformación de España que tanto necesitábamos. Hoy, cuando vuelvo atrás la mirada, no puedo sino sentir orgullo y gratitud hacia vosotros. Orgullo, por lo mucho y bueno que entre todos hemos conseguido en estos años. Y gratitud, por el apoyo que me habéis dado para hacer de mi reinado, iniciado en plena juventud y en momentos de grandes incertidumbres y dificultades, un largo período de paz, libertad, estabilidad y progreso","Fiel al anhelo político de mi padre, el Conde de Barcelona, de quien heredé el legado histórico de la monarquía española, he querido ser Rey de todos los españoles. Me he sentido identificado y comprometido con vuestras aspiraciones, he gozado con vuestros éxitos y he sufrido cuando el dolor o la frustración os han embargado. La larga y profunda crisis económica que padecemos ha dejado serias cicatrices en el tejido social pero también nos está señalando un camino de futuro cargado de esperanza. Estos difíciles años nos han permitido hacer un balance autocrítico de nuestros errores y de nuestras limitaciones como sociedad. Y, como contrapeso, también han reavivado la conciencia orgullosa de lo que hemos sabido y sabemos hacer y de lo que hemos sido y somos: una gran nación. Todo ello ha despertado en nosotros un impulso de renovación, de superación, de corregir errores y abrir camino a un futuro decididamente mejor".
En la forja de ese futuro, una nueva generación reclama con justa causa el papel protagonista, el mismo que correspondió en una coyuntura crucial de nuestra historia a la generación a la que yo pertenezco".
"Hoy merece pasar a la primera línea una generación más joven, con nuevas energías, decidida a emprender con determinación las transformaciones y reformas que la coyuntura actual está demandando y a afrontar con renovada intensidad y dedicación los desafíos del mañana."Mi única ambición ha sido y seguirá siendo siempre contribuir a lograr el bienestar y el progreso en libertad de todos los españoles. Quiero lo mejor para España, a la que he dedicado mi vida entera y a cuyo servicio he puesto todas mis capacidades, mi ilusión y mi trabajo".Mi hijo Felipe, heredero de la Corona, encarna la estabilidad, que es seña de identidad de la institución monárquica. Cuando el pasado enero cumplí setenta y seis años consideré llegado el momento de preparar en unos meses el relevo para dejar paso a quien se encuentra en inmejorables condiciones de asegurar esa estabilidad. El Príncipe de Asturias tiene la madurez, la preparación y el sentido de la responsabilidad necesarios para asumir con plenas garantías la Jefatura del Estado y abrir una nueva etapa de esperanza en la que se combinen la experiencia adquirida y el impulso de una nueva generación. Contará para ello, estoy seguro, con el apoyo que siempre tendrá de la Princesa Letizia.
"Por todo ello, guiado por el convencimiento de prestar el mejor servicio a los españoles y una vez recuperado tanto físicamente como en mi actividad institucional, he decidido poner fin a mi reinado y abdicar la Corona de España, de manera que por el Gobierno y las Cortes Generales se provea a la efectividad de la sucesión conforme a las previsiones constitucionales. Así acabo de comunicárselo oficialmente esta mañana al Presidente del Gobierno. Deseo expresar mi gratitud al pueblo español, a todas las personas que han encarnado los poderes y las instituciones del Estado durante mi reinado y a cuantos me han ayudado con generosidad y lealtad a cumplir mis funciones. Y mi gratitud a la Reina, cuya colaboración y generoso apoyo no me han faltado nunca. Guardo y guardaré siempre a España en lo más hondo de mi corazón".


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