La misteriosa bestia del Genal

De la revista de parapsicología AÑO 0, de su número del Viernes 01 de Septiembre, 2006, entresacamos este suceso que acaecido en una calurosa noche de agosto del año 2002.
Esa noche el vendedor ambulante Diego Arcanche conducía su vehículo a través de la bella Serranía de Ronda, totalmente ajeno al inesperado suceso que estaba a punto de protagonizar. Aquel domingo regresaba de realizar unas gestiones por diferentes localidades de la zona oeste de Málaga, y circulaba en esos momentos por la villa de Atajate, el pueblo más pequeño de la provincia.
Fue consciente del salto de un enorme animal cuando ya lo tuvo encima del capó. Había aparecido de entre la espesura existente a la izquierda de la carretera y, sin darle tiempo a reaccionar, volvió a saltar, perdiéndose por el lado contrario. Diego frenó bruscamente. El mayor peligro había pasado. Pero sus ojos y los de la bestia se habían encontrado fugaz mente, y lo que recordaba le intranquilizó.
«Era un animal extraño, como un gato enorme, de color pardo, y pesaría alrededor de los cincuenta kilos. Tenía cola y pegaba grandes saltos. Soy un hombre de campo y nunca había visto nada parecido. Desde luego, no es un animal de la zona», explicó la mañana siguiente a los agentes de la Guardia Civil. «Me he llevado el susto más grande de mi vida», añadió.

Aquella experiencia marcó el comienzo de un periodo de desconcierto y terror para los vecinos de pueblos cercanos (Atajate, Benadalid y Jimera de Libar) que, incluso antes de que el asunto saltara a la opinión pública, ya se quejaban de extraños sucesos. El primero en dar la voz de alarma fue el dueño del cortijo «La Juliá», en Benadalid, ya que en sus tierras había encontrado el cuerpo de un potro muerto, con heridas en el cuello. En la vecina Jimera de Libar habían aparecido catorce borregos degollados y uno sin cabeza, además del aviso por parte de ganaderos, que habían notado la ausencia de siete cabras y otros dieciséis borregos. Rápidamente comenzó una investigación por parte del Seprona, la Guardia Civil y Medio Ambiente, y las sorpresas no se hicieron esperar. Las primeras huellas aparecieron en Benadalid y, para su análisis, se contó con la colaboración de Sergio Fernández, veterinario técnico del parque de vida salvaje Selwo.
«Las huellas pertenecen a un animal extraño. Por las dimensiones, podemos sospechar que es un puma», explicó el experto. «Pero los pumas no son animales violentos y solo cazan para alimentarse». Aquí se presentaba la primera contradicción. Si los especialistas afirman que estos animales sólo dan muerte a sus víctimas para comer, ¿por qué esas matanzas masivas de ganado, cuyos cuerpos no fueron devorados en ningún momento?
¿Puma? ¿Perro asilvestrado? Ninguna opción coherente daba respuesta al enigma y, aún así, los medios de comunicación malagueños pregonaban a los cuatro vientos que el misterio estaba resuelto. Aquello dejó asombrados a los campesinos de la Serranía de Ronda, hombres y mujeres conocedores de la fauna autóctona, que no coincidían para nada con el resultado de las pesquisas oficiales. Pocos días después de las primeras muertes de ganado, el supuesto puma hizo algo inusual para un animal de su especie: ¡Acechó a los lugareños desde una corta distancia! Los testimonios de personas que se tropezaron con aquel ser se cuentan por docenas. Desde las inmediaciones de los pueblos, muchos observaron la figura de una bestia de gran envergadura, que observaba sin atacar.

Lo que resulta realmente extraño es la diferencia en las descripciones. Mientras unos aseguraban haber visto un «bicho» negro como una pantera, otros juraban haberse tropezado con un animal gris oscuro con rayas amarillas. «Los pumas son animales muy huidizos, que no se acercan a los humanos», manifestaba con extrañeza Sergio Fernández. Tanta contradicción y el propio temor de la gente motivaron una respuesta oficial por parte del Ministerio de Medio Ambiente. Su delegado, Juan Ignacio Trillo, informó de las acciones a seguir, e igualmente se extrañaba del comportamiento de la fiera a la hora de matar al ganado. «Dicen los expertos que los pumas no sólo no atacan a las personas, es que ni siquiera suelen matar animales domésticos».

A partir de ese momento comenzó la búsqueda del misterioso animal. Gran parte de lo sucedido fue cubierto por la periodista rondeña Almudena Salcedo, que acompañó en todo momento a Manuel Casado, Antonio Navas y Jesús Perca, miembros de la Guardia Civil y del Seprona destinados a esa misión. Con sorpresa, los investigadores descubrieron que la bestia había regresado al lugar de su primer «crimen». Del cadáver del potro, que la Guardia Civil examinó un par de días antes, aparecía ahora sólo la mitad, sin aveza , y sin que ésta apareciera en la zona. Pero del supuesto puma, ni rastro.

Un equipo de más de cincuenta efectivos de la Guardia Civil montó un dispositivo de intercepción en una amplia zona. Para protegerse de un animal al que se suponía una longitud de un metro y medio, y un peso de unos 55 kilos, usaron rifles cargados con dardos tranquilizantes. Se ubicaron cámaras de infrarrojos en puntos estratégicos y comenzó una aventura que trajo muchos quebraderos de cabeza a las autoridades, que veían cómo el animal era avistado en una zona, pero al momento desaparecía sin dejar rastro. De modo que nunca tuvieron ocasión de utilizar los dardos contra la bestia.

Repentinamente, y tras las infructuosas operaciones de búsqueda, los miembros de la Guardia Civil fueron retirados del caso y el extraño asunto fue archivado. En los medios de comunicación la noticia se estancó con el avistamiento del animal por parte de los dispositivos infrarrojos, de modo que los ciudadanos malagueños respiraron tranquilos pensando que la captura del «puma» se había producido. Pero no fue así. El animal nunca fue atrapado, y de eso son testigos los lugareños de la Serranía de Ronda, que siguieron sufriendo durante meses nuevos ataques por parte de aquella misteriosa fiera. Una vez más, la desinformación fue total. ¿Por qué no se presentó la realidad de los hechos a la opinión pública? ¿Qué temían las autoridades? ¿Era un puma lo que perseguían?
No es de extrañar que muchos habitantes de los pueblos de la zona, relacionaran el asunto del «puma del Genal» con los cientos de avistamientos OVNI y los numerosos encuentros con extraños seres que se han dado en la comarca, alguno de ellos acompañados por la muerte del ganado.

Un ejemplo lo encontramos en el caso investigado por el periodista, investigador y escritor, Juan José Benítez, en la Serranía, y que narra en su obra La quinta columna. Un ser de gran tamaño aterrorizó a los habitantes de una finca. En la oscuridad de la noche sólo pudieron ver unas «piernas» metálicas tubulares, aunque las huellas que dejaba en el suelo parecían ser las de un mamífero. Una vez más, los especialistas no pudieron determinar el tipo de bestia que las había dejado.
La Serranía de Ronda es un hermoso paraje, que entre otros enigmas, alberga numerosos casos de encuentros con humanoides que han sido vistos no sólo en poblados alejados de las grandes urbes, sino también en populares barrios de la capital de la comarca.
¿Qué era aquel ser? ¿De dónde provenía? Quizá nunca lo sepamos, pero con los datos que poseemos, podemos descartar que se tratara de un puma u otro animal conocido. El resto de teorías, más heterodoxas y, me atrevo a decir, más coherentes, pugnan por llevarnos mucho más lejos…
La verdad, es que el tema de los avistamientos de OVNIS, es temporal y cíclico. se trata de una "moda" pasajera, que vuelve cada cierto tiempo y después desaparece informativamente y queda en el mas absoluto de los olvidos.
En estos momentos, la "política" se lleva el palmarés de las audiencias. Los monstruos, extraterrestres, los aparecidos y fantasmas, están haciendo cola en el "paro".
Y la verdad sea dicha, puestos a elegir, prefiero a estos últimos, con estos me lo paso de "miedo", con los primeros terminas aburrido y amargado.

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