LOS INVASORES

Cuando hace varias décadas veíamos en la TV aquellas series de ciencia ficción donde seres de otras galaxias nos invadían y nos dominaban, quien nos iba a decir que la invasión no nos iba a llegar desde el espacio, si no mas bien de manos del progreso y la tecnología.
Cristal, chapa, plástico, caucho, pintura, ruidos... son algunos de los elementos de estos artilugios que hoy invaden nuestras calles, y algunas veces, hasta nuestras aceras.
Es cierto que los automóviles tienen su utilidad, eso no haiquien lo ponga en duda, pero como dice el refranero: "En exceso, hasta la Gracia de Dios hace daño".
Se habla del ahorro energético y del cuidado del medio ambiente, pero es muy raro ver circular a un vehículo donde vayan como mínimos dos personas, multiplicando así el número de automóviles que circulan sobre todo a ciertas horas del día y que en nuestra cultura popular, hemos decidido denominar como"horas punta".
Cuando en la vida se sobrepasan unos límites razonables, pasa lo que suele suceder, llegan las restricciones para que lo que no es usual se ciña a una normalidad mas eficaz.
Es lo que a fin de cuentas está pasando con nuestro Puente Nuevo, que "sufre" el "machaqueo" del paso de cientos de automóviles, motocicletas, furgonetas , etc., y que a pesar de su antigüedad sigue resistiendo día a día un tráfico para el que no fue construido.
A los peatones que pasamos por este monumento todos los días y debido a lo estrecho de los acerados, su mal estado y a las interminables colas de los visitantes, , se nos hace eterno cruzarlo, y si padeces una minusvalía, ni os cuento. A ver como pasa una silla de ruedas por semejante "camino".
Nos parece muy bien que la circulación por este monumento rondeño se restrinja sobretodo a ciertas horas, pues cortar totalmente el tráfico dejaría a los vecinos del barrio de San Francisco y a las variadas de la Planilla y el Arenal sin una vía de acceso fácil para llegar hasta a la zona del Mercadillo.
Otra cuestión, y no menos importante, es la colocación en nuestros acerados de los famosos "bolardos". Esas barras de hierro que colocadas precisamente por los lugares por los que transitamos los peatones, que impiden que los "invasores" se suban a las aceras. No deja de ser curioso que las calzadas se encuentren expeditas para que los vehículos transiten por ellas con toda tranquilidad, y seamos los peatones los que tengamos que soportar, evitar e incluso golpearnos con semejantes artilujios, a fin de proteger los costosos chasis de estos aparatos rodantes. En los tiempos en los que vivimos, claramente a los peatones se nos limita el paseo por ciertas vías rondeñas.
Eso si, aplaudimos las magnificas aceras de la Avda. dMálaga i de otras zonas de Ronda. Ojalá nos concienciemos que dejar el coche para lo verdaderamente necesario, mejorará ostensiblemente nuestra salud y la de nuestra cartera.

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