¡ FUEGO !

Es raro el verano que no se presenta con algún fuego "forestal". Hemos entrecomillado esta palabra por que algunos de estos incendios se producen en nuestro casco urbano, y no son exclusividad de nuestros campos. Sin ir mas lejos, cuando salimos a caminar en estas mañanas veraniegas y recorremos el polígono industrial (No sabemos de que industrias, pues la única que allí se ubica es la de Arias) hay mas de una parcela que está en el mas absoluto abandono. De entre las vallas de estas asoman tal cantidad de matojos que mas de la mitad de los acerados se hacen intransitables, y por tanto, con el consiguiente riesgo de que se pueda producir un incendio, fortuito o provocado, poniendo en riesgo a las naves limítrofes a esta.
La prueba de lo que decimos no tarda en llegar. nos hemos enterado, de que en la zona de "La Torrecilla", media hectárea de matorral y olivos ha quedado calcinada.
En vez de prevenir estas situaciones, lo que hacen nuestras administraciones es darnos cada año un informe de las superficies que han sido arrasadas por el fuego.
La solución que nos ofrecen es sencillamente genial. Y de lo que nos cuesta sofocarlos, entre la publicidad, hidroaviones, bomberos, personal especializado y posteriormente la reforestación, mejor no hablar.
Ese lema que dice que los "fuegos se apagan en invierno", se aplicará en otras latitudes, aquí, tras la prohibición de que el ganado ovinocaprino, ,entre otros, se alimente pasando los días en el campo a sus anchas pastando, es como poco para preguntarse como pensarán los señores legisladores, ignorando la forma en la que se han alimentado durante siglos nuestros ganados, devorando las hierbas de nuestras sierras y evitando así, que una vez llegada la época estival estas se conviertan en matorral propicio para arder bajo cualquier causa propiciatoria, sea humana, intencionada o por un descuido, o natural, por la caída de un rayo.
Desde los centros educativos, los maestros intentan que los mas jóvenes se conciencien del incalculable valor medio ambiental que poseemos en nuestra serranía. Todos somos responsables, de una forma directa o indirecta, de su protección.
Esto también incluye, y deuda manera mas directa, a nuestros políticos.

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