la democracia en la uvi

Hace un par de días que escuché una noticia (que comparto en su totalidad), y que me dio pie a escribir lo que sigue.
Comentaba un famoso periodista, que la democracia se sustenta en un pacto o contrato que se establece entre electores y elegidos. Así los primeros depositan en las urnas junto a su voto la confianza en que su elegido sabrá defender sus principios e intereses.
Este "contrato", con sus aciertos y errores, es el que mantiene activo ese acuerdo entre el pueblo y sus gobernantes.
El problema y la ruptura de esta confianza se produce cuando una de las partes (cosa curiosa, es que siempre nos toca a los mismos pagar el pato) tima y engaña al elector, o sea al mantenedor de este sistema. Y en "Esta España mía y esta España nuestra", como cantaba Cecilia hace ya unos años, esto de ponerle zancadillas a nuestra democracia es casi "el pan nuestro de cada día".
Se le puede calificar de muchas maneras, pero, la decepción y el desengaño que padecemos todos al conocer día a día nuevos casos de corrupción, no hacen más que aseverar el estado de gravedad en el que se encuentra el sistema.
Creo que aún podemos esperar que se produzca una mejoría. La medicación esta ahí. Buenas dosis de justicia judicial y social vía intramuscular, 6 pastillas diarias de honradez, cirugía mayor en los casos de tejidos corruptos, un jarabe expectorante de coraje y valentía diario para agilizar la expulsión de elementos indeseados y peligrosos y mucha vitamina "R" para acrecentar la responsabilidad y la razón.
Si nuestros políticos cumplieran esta posología seguramente confiaríamos mas en ellos, y tendríamos una "democracia" con ciertos visos de honestidad. Sin embargo aquí sigue imperando el llamado pais de los "Casos" )("Caso de los ERES"... el "Caso Nós".... etc), y en vez de llegar inversionistas a este desierto financiero, lo hacen turistas, que en Ronda, por concretar algo, gastan menos dinero que un nigeriano en bufandas.
Por otra parte, no podemos ser frívolos y generalizar. Es verdad que no todos nuestros políticos y sindicalistas se comportan de la misma manera que aquellos a los que la "basura" les llega hasta el cuello. Sin ir mas lejos, ahí está la figura de Gregorio Ordóñez, asesinado por ETA por defender la convivencia de todos, y por denunciar la violencia asesina de HB y ETA.
Nuestra vergüenza se hace patente cuando a los asesinos se les deja en libertad, y a las víctimas se las entierra bajo muchas capas de falsa justicia.
Y es que después de ver como estos "indeseables" se enorgullecen de ser lo que son, y se mofan de los que ya no están entre nosotros a causa de sus pistolas, el diagnóstico es muy claro: Nuestra democracia está grave, muy, pero que muy grave.

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