LA CUARESMA: EL PREÁMBULO DE LA SEMANA SANTA
 Al igual que los seres que hibernan y que cuando aparecen las buenas temperaturas vuelven a la vida, a los cofrades les pasa igual. Llegando el miércoles de ceniza se reactivan todos los resortes “cofradieros”, y entre los olores a azar y a incienso, resucitan las hermandades de la Semana Santa.
 Ahora llega el momento de desempolvar, lavar, abrillantar, repasar, reponer, todos los enseres de la hermandad. Y a nivel litúrgico comienzan los triduos, quinarios, vía crucis, traslados de los titulares, cabildos, pregones   y novenas.
También se cambia la vestimenta de la Virgen; que en este tiempo se viste de hebrea (Entre otras modificaciones, se le retira la corona de reina).
 Como dijimos antes, el Rito de imposición de la ceniza, parte integral de la celebración litúrgica del Miércoles de Ceniza es el pórtico con que se inicia la cuaresma en el rito romano.
 La duración de cuarenta días proviene de varias referencias bíblicas y simboliza la prueba por la que pasó Jesús al permanecer durante 40 días en el desierto de Judea, previos a su misión pública. También simbolizan los 40 días que duró el diluvio universal, además de los 40 años de la marcha del pueblo israelita por el desierto, y las 40 décadas que duró la esclavitud de los judíos en Egipto.
 A lo largo de este tiempo los cristianos son llamados a reforzar su fe mediante diversos actos de penitencia y reflexión.
 La Cuaresma la integran    cinco domingos más el Domingo de Ramos (seis en total), en cuyas lecturas los temas de la conversión, el pecado, la penitencia y el perdón son dominantes. No es un tiempo triste, sino más bien meditativo y recogido. Es, por excelencia, el tiempo de conversión y penitencia del año litúrgico. Por eso, en la misa católica no se canta el Gloria al final del acto penitencial (excepto el jueves santo, en la misa de la cena del Señor), ni el Aleluya antes del evangelio.
 El color litúrgico asociado a este período es el morado, el sacerdote lleva la vestimenta de este color, que simboliza la actitud penitencial, asociado al duelo, y el sacrificio, a excepción del cuarto domingo, Laetare en Cuaresma, donde tienen la opción que se usa el rosa y el Domingo de Ramos en el que se usa el rojo referido a la Pasión de Cristo.
las vestimentas rosadas llevan siglos en la tradición católica; de hecho, es un color con un profundo significado simbólico, se viste rosa para recordarnos que la preparación llega a su fin y la gran fiesta está a la vuelta de la esquina. En la antífona de entrada se habla de la alegría que debería llenarnos: “Alégrate, Jerusalén, y regocijaos con ella todos los que la amáis; regocijaos con ella, gozosos, cuantos por ella hacéis duelo; para que os saciéis del pecho de sus consuelos.”
En el rito latino, la cuaresma comienza el miércoles de ceniza y termina justo antes de la Misa de la Cena del Señor en la tarde del Jueves Santo.
 Entre cirios, mantos, varas de palio y bambalinas, se va conjurando el misterio que cada año toma las calles de Ronda transportado sobre un paso al que  un grupo de hombres invisibles le da vida propia durante  unas horas. Para algunos es solo arte, cultura y tradición, para otros es materializar el  sentimiento  de unión  entre lo divino y lo humano, entre la escultura y lo que esta representa.              

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