Don Antonio Gamboa lópez

Don Antonio en su despacho

Desde esta web queremos hacer un pequeño homenaje a un sacerdote, que aún no siendo oriundo de nuestra ciudad ( era natural de Coín) luchó toda su vida por la juventud humilde.

Don antonio Gamboa fue de vocación tardía . Su ordenación la hizo después de la guerra civil, donde sirvió como asistente bajo el mando de Don antonio Parra Pons. De complexión débil y salud frágil, Antonio Parra lo acogió bajo sus órdenes como un amigo,más que un subordinado, y evitó que se viera implicado en cualquier refriega por muy insignificante que esta fuera.

Cuando llega a Ronda, ve con preocupación que los jóvenes más humildes no disponen de otro lugar de esparcimiento mas que algunos bares o la calle. Según sus palabras de las que fui testigo: " Al Casino solo podían acceder los más acomodados " . Así que se puso manos a la obra, con mucha ilusión y sin dinero. Buscaba un local donde poder acoger a esos jovenes y al fin lo encontró en la calle Molino 10. Era una casona que pertenecía a la familia Topete y se había utilizado como pensión.

Él movió cielo y tierra buscando donativos , no solo para costear el inmueble, sino para pagar la obra para adecuar el el edificio a su nuevo cometido.Una vez reformado el edificio, en la planta baja se hicieron varias habitaciones, quedando distribuidas de la siguiente manera : al pasar del zaguán se abría un gran hall, y al rededor de este, a mano derecha una sala que daba a la calle, a continuación su pequeño despacho , después la capilla y posteriormente un gran salón donde estuvieron alojados durante un tiempo los Scouts.

A mano derecha se encontraba la biblioteca, otra sala y a continuación, el bar, a la planta superior se accedía por una gran escalera de mármol que se encontraba al fondo del hall, esta constaba de dos tramos , el primero único y al llegar al descansillo esta se abría en dos, uno a derecha y otro a izquierda.

En la planta superior subiendo y a mano derecha se encontraba el salón de usos múltiples, digo esto porque en ese lugar se celebraron bodas, bautizos y también se proyectaba cine. A mano izquierda, menos una habitación intermedia, las demás estaban ocupadas por aulas pertenecientes a las Escuelas Católicas.

Al fondo del edificio había un patio y en este se encontraba una edificación a la que se le denominaba " la casa de Barrones".Así es a muy groso modo como se distribuya esta casa por su interior cuando yo la conocí allá por los años 70 del pasado siglo.

Volviendo a Don Antonio, me contaba un antiguo socio, que por las mañanas se daban cita allí muchísimos jóvenes trabajadores a la ora de desayunar. Él se ponía en el rellano de la escalera y desde allí les hablaba de Jesús y de los Evangelios , a continuación les llevaba hasta el bar donde los invitaba a desayunar pan con queso y un vaso de leche.

Si leemos entre líneas, nos daremos cuenta de que no pudo estar más acertado al poner nombre a este lugar: Centro Obrero Católico.

Para mantener este lugar hizo que los socios más veteranos abonasen una cuota mensual y pasó a llamarlos "socios protectores". Pero indudablemente, los ingresos eran insuficientes, así que ni corto ni perezoso no dudava en visitar a ciertas personas, que sabiendo de la labor que estaba haciendo con los jóvenes, no ponían reparos para colaborar con él, economicamente hablando.

El trabajo con los "muchachos", como a él le gustaba llamarnos, lo simultaneaba con la colegiata de Sta. María de la que era párroco. Antes de continuar debo aclarar que el Centro Obrero jamás fue de su propiedad , si no del obispado de Málaga.

Afinales de los años 70 y recomendados por el obispado, debido a su carisma, llegan los salesianos al Centro Obrero para hacerse responsables de la pastoral juvenil, lo que implicará una gran reestructuración del mismo en todos los aspectos, desde el espiritual hasta del inmueble.

Se remodelará desde el bar hasta la capilla (que pasa a ser construida en el patio en el lugar llamado "casa de Barrones"). Los diferentes grupos que se situaban en varias salas (Los trovadores de María, el grupo ciclista, el grupo Sidharta, y la banda de Cristo desaparecen, solo permanecería el club deportivo Centro Obrero.) En la gran sala donde estaban los Scouts, se habilita un espacio común para todos los jóvenes. Ya no son jóvenes trabajadores los que inundan las salas de esta institución , ahora son estudiantes.

Así se mantuvo hasta principios de los años 90 e que se cerró definitivamente como Centro Obrero Católico.

Durante muchos años varias generaciones de rondeños pasamos allí veladas, fiestas, concursos, obras de teatro, sin olvidar la eucaristía... Es decir sin perder el norte de nuestra fe. Maduramos y muchos de nosotros creamos allí nuestras parejas. Fue una época imborrable. Todavía hoy, después del tiempo transcurrido nos seguimos reuniendo una vez al año para pasar un rato de convivencia.

Sin duda alguna, todo esto se lo devemos a un sacerdote delgaducho, más bien bajito, pero con un corazón más grande que la catedral de Sevilla.

Quien no recuerda las Convivencias Apostólicas que se celebraban en Santa María de madrugada Y como él nos hacía bajar a las catacumbas a eso de las tres de la mañana para tomar chocolate con galletas para reponer fuerzas. Las castañadas cuando llegava el día de todos los santos, etc.

Debemos recordar también el libro que escribió a los jóvenes y que tituló " Las olimpiadas de la juventud". Se lo mecanografiamos unos amigos, en los ratos libres que teníamos. Íbamos a Sta. maría y en su pequeña vivienda echabamos la tarde con él. De repente desaparecía para instantes después reaparecer con unos cafés y unas tortas de aceite. así era Don Antonio, la humildad extrema, la sencillez y la pobreza de no tener nada suyo. Quisiera reseñar, que el lugar donde residía estaba compuesto a la entrada por un pequeño despacho con su mesa, dos sillas y su inseparable piano, un pequeño dormitorio compuesto por una cama, una estera de esparto y una mesilla de noche con un crucifijo puesto encima. Y la cocina, que era, como se dice comunmente, lo mínimo que se despacha.

Jamás aceptó de nosotros ningún regalo personal, es más, si no tenía más remedio que cogerlo lo hacía, aunque posteriormente nos enterábamos que se lo llevaba al asilo o a otra persona que le hiciera falta.

Socorrió a muchas personas, aunque él nunca dijera a su mano izquierda lo que hacía la derecha.

Y así, silenciosamente, como había vivido, casi sin hacer ruido, olvidado por muchos y en una pequeña vivienda (construida gracias a la generosidad de unos pocos rondeños) adosada al asilo del vecino a Arriate, entregó su alma a Dios este hijo predilecto de Ronda ( el nombramiento fue en el año 1.956).

Solo quiero terminar este somero resumen de la vida de este pequeño gran hombre, deseando que, un día no muy lejano su biografía aparezca en esta web en nuestro "Callejero Histórico ", pues será síntoma de reconocimiento de nuestras autoridades municipales para con este hombre excepcional.

Fachada antigua del Centro Obrero.

 

Antiquísima imagen de la fachada de la Calle Molino 10, solar que ocupará posteriormente el Centro Obrero Católico.

 

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