DOÑA CARMEN ABELA GARCÍA Y EL CUARTEL DE LA CONCEPCIÓN

Ronda, por su estratégica ubicación, ha sido lugar elegido por los diferentes regímenes poli ticos como centro militar. Aunque no es hasta principios del sigloXX, y debido a la guerra con marruecos cuando se dotará a esta ciudad de una infraestructura militar de una notable importancia, dado que el ferrocarril Bobadilla/Ronda/Algeciras, es la línea ferroviaria existente que se aproxima más al norte de África, y por ende, lugar de paso a tropas, material bélico y vitualla para las tropas combatientes.
Aunque, no fue este el único motivo por el que la cúpula militar decidiese dotar a Ronda de unas instalaciones más amplias y mejor dotadas para sus ejercitos. Cabe reseñar primero, el lamentable estado en el que se encontraba el antiguo cuartel de milicias, y posteriormente, como señalamos más adelante, la práctica desaparición del Batallón de Cazadores de Chiclana tras los lamentables sucesos ocurridos en el Riff.
El problema que existía, tanto hoy como Ayer, era la falta de recursos económicos por parte del ayuntamiento para adquirir un solar donde construir un cuartel para las tropas que venían destinadas a Ronda.
Fue entonces cuando Doña Carmen Abela cede parte de un solar para la construcción del cuartel, costeando así
mismo, la totalidad de los gastos de la obra, y decidiéndose por tal motivo el denominar al acuartelamiento como el de "La Concepción", en honor a la madre de la benefactora, Doña Concepción García Redondo.
José Ximenez de Sandoval, Teniente General, Capitán General de la Segunda Región, firmaba el 17 de octubre de 1916, un certificado haciendo constar que es “a solicitud de la Señora donante Doña Carmen Abela y para los fines que le convenga”. En él se reitera el agradecimiento a doña Carmen por la cesión y se vuelve a recoger la gratitud de la ciudad a su benefactora. Recordando su asistencia al acto de entrega provisional del cuartel, el 26 de diciembre de 1915, comisionado por el Ministro de la Guerra para hacerse cargo de él en su nombre y una visita posterior el 21 de septiembre de 1916, lo califica así:
Magnifico cuartel construido en Ronda a expensas de la Excma. Señora Doña Carmen Abela, la que deseando dar una prueba de su patriotismo y amor al ejercito, hacia donación perpetua al Estado; en la visita que dicho día hice y posteriormente en la realizada el 21 de Septiembre pasado, he podido comprobar reúne tan patriótica obra, una gran perfección, estando prevista en ella todos los detalles de servicios militares modernos y alojadas las fuerzas del Batallón de Extremadura, que en la actualidad lo ocupa, con todas las comodidades que se pueden desear para que la tropa esté perfectamente acondicionada, reuniendo todos los detalles higiénicos que son indispensables en cuarteles.
El día de dicha entrega, que tuvo lugar con las solemnidades debidas, se dijo una misa de campaña, a cuya terminación y al hacerse la entrega oficial del cuartel, ante el Notario público de aquella ciudad D. Miguel Angel de Urquia, presencie con satisfacción el movimiento de gratitud de la población entera de Ronda, manifestado en incesantes aclamaciones populares de que dicha Excma. Señora fue objeto, pues por sus mejoras en beneficio de aquel hermoso pueblo, realizadas con anterioridad a este acto y la importantísima para su prosperidad y cultura, que implicaba la construcción del espléndido cuartel de la Concepción, era considerada por todos como bienhechora.
El mismo Teniente Coronel Valdivia recogía en su memoria sobre la cesión del cuartel de la Concepción una detallada descripción del estado de las relaciones cívico – militares en Ronda. Así señala que los habitantes de Ronda, tienen el carácter franco, sus sentimientos bondadosos, exquisita educación y galantería, con cuyas condiciones las relaciones entre si y con los extraños no pueden ser mas cordiales; que esto se ha observado siempre que alguien ha llegado a visitar esta población y que por eso todos los Jefes y Oficiales del Regimiento de Infantería de Extremadura nº15 sabían desde, mucho antes de la llegada de las primeras fuerzas, las condiciones de amistad y consideraciones que habían de tener los habitantes con ellos y del cariño con que sería acogida la tropa y, destaca, “no se engañaron al ver el soberbio recibimiento hecho al tercero de los Batallones del mencionado Cuerpo cuando al llegar y desfilar por las calles principales fue aclamado con exageración, confundiéndose el pueblo con sus defensores; el pueblo representado por su digno Alcalde obsequió a los soldados con un suculento rancho, a los sargentos con una espléndida cena y a la oficialidad con un espléndido baile”. Como muestra del excelente estado de las relaciones.
Para apoyar sus impresiones D. José Valdivia recuerda en su memoria la relación histórica de Ronda con las unidades que habían estado hasta entonces de guarnición en la ciudad: “Grande ha sido siempre el amor de Ronda para las guarniciones que en su seno ha habido”. Deteniéndose con la que había precedido al batallón que él mandaba, destacando que aquella había sido la que más tiempo había permanecido en la plaza, circunstancia que dio lugar a una estrecha relación con los rondeños, como el propio teniente coronel señalaba:
La que mas tiempo ha estado, la constituyó el Batallón Cazadores de Chiclana, al que el pueblo llamo “nuestro Batallón” y cuya marcha en lo mas duro de la contienda africana no se borrara de la memoria de este vecindario ni en el recuerdo de la noche que lo vio salir para no volver más. En esa fecha, Ronda sufrió los efectos de una inmensa y desconsoladora tristeza; muchos días pasaron para que la población volviera a su estado normal. Desde aquí se siguieron con ansiedad las peripecias, más gloriosas y otras cruentas de la brillante unidad que al dar sus vidas por la Patria fue a la ingrata tierra. Aquí quedaron esposas, hijos y personas amadas; Ronda tuvo para ellos todo el amor, todo el respeto y el tierno cariño de una madre; la compenetración fue perfecta, y cuando en triste día el Batallón fue diezmado esta población entre la general consternación, elevó sus preces al Altísimo pidiendo descanso a los que murieron, consuelo a los vivos y reconocimiento a todos, por su valerosa conducta. El día dedicado a la memoria de Chiclana nunca se borrará y será un amargo recordatorio.
La Iglesia, el Ejército representado por dignos Jefes y Oficiales a cuyo frente estuvo el General Gobernador Militar del Campo de Gibraltar, el pueblo representado por las autoridades, la prensa local, todos cumplieron con su deber enalteciendo espléndida y justamente la memoria de los héroes de aquel Cuerpo.
A pesar de la magnífica impresión que causaba el nuevo acuartelamiento a todo el mundo, pronto se empezarían a detectar carencias en él. Así, el 5 de junio de 1916, antes incluso de su entrega definitiva, el Ingeniero Comandante responsable de la Comandancia del Arma en Algeciras pedía autorización para realizar un presupuesto para una nueva cocina en el cuartel de la Concepción. El proyecto presentado el 10 de agosto consistía en instalar una cocina tipo “Mexia” para 800 plazas en el local destinado a estos menesteres.
Pocos años más tarde el edificio se había quedado pequeño, En efecto las reformas de la Ley de Bases de 1918, propiciaron (entre otras cosas) la modificación de las plantillas de las unidades, el cambio en la estructura operativa del Ejército y la reestructuración del despliegue de las unidades. Consecuencia de ello fue la reorganización de algunas unidades de Infantería, como los Batallones de Cazadores; entre estos se encontraba el Batallón de Cazadores Alba de Tormes nº 8,(Al que vino destinado el Capitán Cortés) de guarnición en Barcelona. La Real Orden de 17 de agosto de 1918, que estableció la reorganización de estas unidades, determinó su traslado a Ronda y el cambio de su denominación por la de “Cazadores de Ronda”, pasando a ser de montaña con el número 6. A su llegada a la ciudad, a primeros de marzo de 1920, pasó a ocupar el cuartel de la Concepción, sustituyendo así al tercer batallón del Extremadura que lo había ocupado hasta entonces.
Las modificaciones de plantilla de la unidad implicaron un aumento de las necesidades de infraestructura en el alojamiento previsto. Por ello se habían realizado estudios por la Comandancia de Ingenieros de Algeciras para solucionar el problema, al mismo tiempo que se iniciaban contactos con el Ayuntamiento rondeño para la cesión de terrenos que permitiesen la ampliación del cuartel de la Concepción. En efecto, en la sesión de cabildo municipal celebrada el 14 de enero de 1920, se dio lectura a un oficio del Comandante Militar de Ronda solicitando al l Ayuntamiento la concesión de terrenos para la ampliación del cuartel de Infantería; en consecuencia, se acordó conceder el terreno necesario para dicha ampliación: un cuadrilátero, de cien metros de largo por ochenta y ocho de ancho, contiguo al primer cuartel de la Concepción, sito en la Avenida de Concepción García Redondo. La cesión sería gratuita y sin condición de precio. La condesa de Guadalevín pudo tener conocimiento de las necesidades de Guerra casi al mismo tiempo que el Ayuntamiento. En efecto, el 27 de abril de ese año, dirigía una carta al Jefe del Batallón Cazadores de Ronda, ofreciéndose para una nueva contribución por su parte que permitiese solucionar la situación, a tal efecto señalaba:
Fue siempre aspiración mía la de que el Cuartel de la Concepción que tuve el gusto de ceder a Guerra hubiese constituido desde el primer momento una edificación aislada e independiente. Pero dificultades que en aquel tiempo parecieron insuperables, me hicieron desistir de mi propósito de adquirir las casas que completaban la manzana, con tanto más motivo cuanto que lo edificado pareció entonces muy suficiente para las necesidades de un Batallón de Cazadores.
Más ahora, al apercibirme de que la organización de nuestro Batallón de Cazadores de Montaña exige mayor amplitud para su cómoda instalación y que por esta causa se proyectaban obras que habían de ocupar parte de la Avenida lateral de dicho Cuartel con detrimento cierto de los intereses comunales y del ornato público, he practicado nuevas gestiones, coronadas hoy por el éxito, para la adquisición de las aludidas casas, las cuales tengo resuelto ceder al Estado con el doble objeto de que levantándose en su recinto las construcciones proyectadas quede el edificio perfectamente aislado y libre además para la vía pública el terreno de la misma cedido al objeto por el Ayuntamiento.
Al poner en conocimiento de V. S. mi resolución, ruéguelo tenga la bondad de transmitirla a las autoridades superiores para que, previa su aceptación puedan los proyectos de ampliación acomodarse al nuevo local el cual tengo mucho gusto en poner desde luego a la disposición de Vd.. en tanto que se formalice debidamente la cesión ofrecida..
Ciertamente las condiciones del cuartel de la Concepción no eran las más adecuadas para alojar el nuevo batallón, tal y como destacaban desde la Comandancia General de Ingenieros en Sevilla durante el mes de junio de 1920. El diecinueve, era el Coronel Eduardo Ramos el que destacaba en un informe, tras haber viajado a Ronda y Algeciras para estudiar la ampliación: "”La ampliación referida no es aun suficiente para el acuartelamiento definitivo del citado batallón". Tres días mas tarde el Comandante General de Ingenieros de la 2ª Región ampliaba la opinión de su subordinado, señalando en relación al proyecto de ampliación: “en la Memoria al estudiar las distintas soluciones para la redacción del proyecto se hace palpable la falta de gran número de locales para la instalación de las necesarias dependencias generales del cuartel.”.
A mediados de julio doña Carmen dirigía una petición al Rey para que se tomase posesión de las casas, que ella había comprado y donado, por las autoridades Militares y que se integrasen en el propio cuartel de la Concepción. La representación, de fecha 16 de julio, justifica su deseo de ceder estos edificios en el aumento de nuevos servicios de cría caballar y remonta, junto a los Artillería y Junta de Municionamiento y Transportes que necesitaban locales aptos para su alojamiento; a lo que unía la intención de aislarlo enteramente por sus cuatro costados. Para ello, señalaba la condesa, había adquirido la propiedad de cuatro casas, con un perímetro de más de 12 metros, escrituradas los días 20 de marzo, 16 de abril, y 29 de mayo de ese mismo año, y afirmaba respecto a la nueva propiedad: “deseo se incorpore a la antigua donación hecha al Estado y que con el referido Cuartel forme ahora y siempre un solo edificio de carácter militar.”.
La aceptación de ambas propuestas, tanto la del Ayuntamiento como la de la Condesa, fue realizada conjuntamente en una Real orden comunicada, de fecha 17 de diciembre de 1920, que el Ministerio de la Guerra trasladó al Capitán General de la 2ª Región, éste al Gobernador militar del Campo de Gibraltar (31 de diciembre), y desde el gobierno a la Comandancia de Ingenieros de Algeciras el 8 de enero de 1921. Una transcripción de ésta última se incluiría más tarde en el acta levantada el once de marzo de ese mismo año para dar fe de la imposibilidad del Municipio rondeño para cumplir su compromiso de cesión. La Real orden de aceptación, además de fijar los trámites administrativos, disponía:
Que se acepte el ofrecimiento temporal hecho por el Ayuntamiento de parte del Cuartel de Milicias, ocupándose los locales cedidos, previo el reconocimiento y formalidades reglamentarias y legales de ellos y de las obras ejecutadas para su adaptación. Así mismo se acepta la faja de terreno ofrecido gratuitamente por la misma Corporación Municipal para ampliar el Cuartel de la Concepción, dándole las gracias por sus repetidas muestras de desinterés en bien del Ejército.
Que igualmente se acepten las cuatro casas ofrecidas por la Condesa de Guadalevín para el mismo objeto, manifestando a dicha Señora el agrado con que se ve su patriótico altruismo y su generosidad en favor de las instituciones armadas.
Que se proceda con la posible urgencia al estudio del proyecto de ampliación del referido Cuartel de la Concepción sobre la base de utilizar las cuatro casas cedidas o el solar que de su demolición resulte..
La cesión de las cuatro casas realizada por la condesa sólo cumplió en parte los objetivos que ella había planteado en su instancia al Rey. En efecto, si bien se consiguió el tener al cuartel en una sola manzana aislada, el estado de las edificaciones y la falta de progresos en la aportación de Ayuntamiento para la ampliación, impidieron atender correctamente a las necesidades del batallón Cazadores de Ronda, empeorando progresivamente la situación de las tropas alojadas. Así lo ponía de manifiesto el jefe de la Comandancia de Ingenieros de Algeciras, el Ingeniero Comandante D. Miguel Cardona, en un informe realizado al año y medio de la aceptación de la cesión. En este documento se indica:
El Cuartel de la Concepción de Ronda es desde luego insuficiente e inadecuado para alojar un batallón de cazadores de montaña; carece de gran número de dependencias de imprescindible necesidad, solo tiene cuatro dormitorios; no tiene amplios cuartos de aseo por compañías y los insuficientes retretes están colocados junto a los dormitorios; sirviendo de retretes diurnos y nocturnos; no hay comedores de tropa; no tiene instalación higiénicas; faltan locales para escuelas; tiene el cuerpo de guardia y de sargentos muy alejado de la puerta principal, etc., etc., con la grave falta de tener todo el ganado del batallón alojado en local aparte que se encuentra a más de 1.300 metros del Cuartel..
Para reforzar su opinión sobre el estado y capacidades de acuartelamiento, en referencia a la posibilidad de construir un nuevo cuartel en breve plazo, señalaba entre otras cosas: el cuerpo que se aloja en Ronda tal y como hoy se encuentra el acuartelamiento, o bien si se hacen obras en los terrenos que en su día cediera el Ayuntamiento, han de tener forzosamente, puesto que estos nuevos terrenos no estarán inmediatos al actual cuartel, partes de sus unidades, servicios y dependencias separados de los que se conservasen en el Cuartel de la Concepción; es decir que sin nuevas edificaciones y con nuevas construcciones sería deficientísimo el alojamiento del Batallón de Cazadores de Ronda, 6º de Montaña.
A pesar de estos negros augurios, la donación de Doña Carmen Abela, Condesa de Guadalevín, perduraría en los años siguientes dando albergue a diversas unidades del Ejército como fue el del regimiento Ceuta 54 y posteriormente el 4º Tercio Alejandro Farnesio de la Legión, hasta que a finales del siglo pasado, y debido a su lamentable estado de conservación y por estar ubicado en pleno casco urbano, se decidiera su desalojo.
Hoy en el lugar que ocupara existe un aparcamiento.
Parece ser que a Doña Carmen Abela, las circunstancias históricas, amén de las actuaciones de algún político poco respetuoso con su testamento, están dispuestos a sepultar bajo una losa las contribuciones que esta señora hizo a la ciudad de Ronda.
Primero fue la restauración de la parroquia del Socorro, y de la que no quedó absolutamente mas que cenizas tras ser incendiada a principios del año 1.936.Ahora le ha tocado el turno al cuartel, y para colmo de males, nadie sabe decirme donde se encuentran los restos mortales de tan distinguida señora.

Fotografía del cuartel

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