El imperio romano en Ronda.

Los primeros núcleos de población dentro del término parece que están unidos a la presencia de los celtas, a los que seguirían siglos después los tartessos, íberos y otros pueblos. Muchos de estos asentamientos fueron aprovechados por los romanos, consiguiendo algunos de ellos gran importancia durante el Imperio. Tal es el caso de Acinipo, a la que Vespasiano otorgó el derecho latino, al mismo nivel que poblaciones como Córdoba y Sevilla. Esta ciudad, de la que se conservan las ruinas de su teatro a pocos kilómetros de la ciudad de Ronda, por la carretera de Sevilla , fue destruida en el siglo V por los vándalos.

Así mismo, donde hoy se asienta el casco histórico de Ronda,sobre los restos arqueologicos de anteriores pobladores, los romanos fundaron la ciudad de Arunda. Durante mucho tiempo se pensó, que el único e nclave romano de la zona era Acinipo y de hecho , a nivel popular se la conoce como " Ronda la vieja", como si sus habitantes, después de la caida del imperio se huviesen trasladado a Ronda, cosa totalmente falsa, pués ambas ciudades convivieron al unísono.

Arunda y Acinipo vivieron sus años de esplendor durante la época romana. Ellas se convirtieron en grandes urbes mientras a su alrededor, en el ámbito rural, proliferaban las villas, como la de Cuevas del Becerro.» En estos años abundaban los minifundios, pequeñas propiedades rurales, aunque también existían grandes explotaciones con numerosos esclavos. Sin embargo, ya en el siglo III después de Cristo, fueron estos, los latifundios, los que tomaron el campo, concentrando la tierra en pocas manos.

Fue también entonces cuando las ciudades vivieron años de decadencia, el poder ya no era exclusivo de unos pocos, y la falta de privilegios en la urbe, la presión tributaria y la pérdida de autonomía de las ciudades, hizo que muchos nobles prefirieran retirarse al campo. Así surgieron las grandes villas que parecen auténticos poblados que incluyen, incluso, cementerio.

Pero antes de la caída del imperio, Arunda y Acinipo brillaron como nunca. Las ciudades estaban planificadas al milímetro. Con forma octogonal, disponían de calles, murallas y puertas de acceso. Junto a estas estaban las necrópolis, y más allá se extendían las viviendas, que se situaban en torno a los focos de poder. El teatro de Acinipo, por ejemplo, es un símbolo de esta supremacía del senado y los magistrados locales, a pesar de constituir un edificio lúdico.

Las viviendas tenían dos habitaciones articuladas en torno a un pasillo, podían tener dos plantas y hasta lararios -pequeños templos o altares invocando a los dioses familiares- muy similares a algunos aparecidos en Pompeya. Esta es al menos la estructura de una casa excavada este año en Acinipo. Pero como en todo, las viviendas varían de una a otra. De hecho el lararium no era, ni mucho menos, algo habitual. También en el campo había de todo, y convivían las pequeñas casas con grandes cortijadas donde había una parte residencial, una fructuaria -donde se producían el vino y el aceite-, y una rústica donde se situaban los palomares, los gallineros y los establos.

podemos citar también las termas encontradas en una de las villas romanas, dando así fe del poderío econonico de los ciudadanos que allí residían.

En contrapartida está el espolio sufrido a través de los años en este yacimiento arqueológico. Monedas,estatuas, dinteles, etc, se han perdido para siempre.

Hoy este patrimonio está protegido y en las últimas excavaciones realizadas se han encontrado enterramientos anteriores a la época romana.

 

 

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